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Qué es y para qué sirve un tiempo compartido

tiempocompartidoLlegas al hotel después de un agotador viaje en carretera. Te registras y sólo quieres llegar a tu habitación para darte un baño y descansar. Sin embargo, en el breve camino al elevador te topas con un amable miembro del staff, quien, tras regalarte algunos artículos promocionales, te invita a un desayuno en el que presentarán los nuevos desarrollos dentro de la cadena hotelera a la que pertenecen.

Esa escena se reproduce todos los días en los principales destinos turísticos de nuestro país. Y se trata claramente de una estrategia de venta de tiempos compartidos. Seguramente has oído hablar de ellos.

Los tiempos compartidos son un modelo de propiedad de bienes raíces, surgido en los ‘60s, y que ha ido adquiriendo importancia con el paso de los años. Básicamente, consiste en comprar el derecho de usar un departamento, condominio, casa, villa, o cualquier otro inmueble, por un determinado número de días al año.

Al adquirir un tiempo compartido debes especificar la semana y número de años que deseas usar el inmueble. Toma en cuenta que, mientras seas copropietaria deberás emplear el departamento o casa la misma semana de cada año, y que jamás estará disponible en temporada alta (abril, julio, diciembre).

Para muchas personas, este modelo de propiedad es la mejor opción para vacacionar, pues dejas de preocuparte por la disponibilidad de habitaciones, el costo por noche y los gastos de alimentación. Además, ser dueña de ese inmueble por una o dos semanas te garantiza mayor privacidad. Ello sin mencionar que tienes la oportunidad de intercambiar tu tiempo con otro cliente de la misma cadena hotelera, por supuesto en un destino diferente y con un costo extra.

Pese a todo esto, comprar un tiempo compartido también tiene sus desventajas, tales como:

  1. Aunque la inversión inicial es muy fuerte, ésta sólo cubre el anticipo. Posteriormente, tendrás que pagar varias mensualidades.
  2. Dado que eres copropietaria, deberás de pagar cuotas de mantenimiento, mismas que suben cada año.
  3. No es tan fácil vender, cambiar o rentar tu tiempo. Todo dependerá del periodo al que tengas derecho, y por supuesto el destino en el que esté ubicado.
  4. Si en alguna ocasión no puedes asistir, el lugar se desaprovecha, y de todas maneras estarás pagando por él.

En caso de que decidas adquirir un tiempo compartido, te sugerimos que leas detalladamente el contrato y no te quedes con ninguna duda. Ignorar las letras chiquitas puede causarte muchos dolores de cabeza en el futuro.