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7 razones para tomar una siesta en el trabajo

siestaVamos, admítelo, más de una vez has querido dormir a media jornada laboral. Claro, algunas veces tiene que ver con el temido mal del puerco, pero otras tantas sólo son por cansancio.

Lo cierto es que biológicamente estamos programados para dormir entre las 13:00 y 15:00 horas, por lo que es perfectamente normal que justo en ese horario experimentes somnolencia. Así que… ¿si el cuerpo lo necesita, por qué no tomar una siesta en el trabajo?

Te gustará saber que, desde hace años, países orientales, como China y Japón decidieron aplicar las siestas en medio de la jornada laboral, como una forma de incrementar la productividad de los empleados.

Pero eso no es todo, en Estados Unidos, científicos de la Universidad de Harvard han promovido esta práctica, a través de diferentes estudios sobre los beneficios de las denominadas “power naps” (siestas poderosas); mientras que trasnacionales como Google, Deloitte y Nike han colocado en sus instalaciones Energy Pods, o sillines de siesta, para que sus empleados puedan dormir por periodos cortos, cuando lo necesiten.

Ante este panorama, vale la pena analizar los beneficios de tomar una siesta en la jornada laboral. Tal vez ello te permita convencer a tu jefe de adoptar esta política en la empresa:

Creatividad. De acuerdo con diferentes estudios científicos, para incentivar tu lado creativo debes ponerte en contacto con tu subconsciente, comunicación que se logra a través del sueño. Los empleados que duermen una siesta diaria no sólo descansan su cerebro, sino que suelen encontrar las soluciones más creativas a los problemas cotidianos.

Productividad. Luego de tomar una siesta, los trabajadores experimentan un alza en sus niveles de alerta, buen humor y productividad. Esto gracias a que al dormir la mente se refresca y libera el estrés.

Memoria.  Dormir al mediodía, permite a los empleados mejorar su capacidades visuales, motoras y verbales; además de que aumentan sus niveles de memoria.

Sueño. Si las tareas domésticas y los problemas familiares te impiden dormir como quisieras en las noches, tomar una siesta por la tarde no sólo te permite recuperar horas de sueño, sino que le da a tu cerebro la oportunidad de descansar y prepararse para nuevos retos.

Rendimiento. Trabajar por horas sin descanso reduce drásticamente el rendimiento y la productividad, por lo que se recomienda tomar una siesta de 30 minuto para permitir que el cerebro se relaje. Transcurrido ese tiempo, notarás que tienes más energía para desempeñar tus actividades.

Estado de ánimo. Al tomar una siesta, tu cerebro se llena de serotonina, la hormona que regula el estado de ánimo, el sueño y el apetito; por lo que previenes la ansiedad, la irritabilidad y la depresión.

Incentivo natural. Al permitir que los empleados tomen tiempo para descansar y relajarse, éstos se sienten más felices, cómodos e incentivados para seguir trabajando para la compañía.

Así que… ¿te gustaría dormir en el trabajo?