¡Comparte en tus redes!

A mi hijo no le para el vómito, ¿qué hago?

hijo_vomitoYa en otra ocasión te hemos hablado sobre las causas más frecuentes de vómito, y aunque por lo general es un problema temporal, también existen casos en los que la condición empeora y pone en peligro la vida del enfermo.

En caso de que tu hijo presente vómito después de haber sufrido una lesión, o lleve más de 24 horas con el problema, debes llevarlo inmediatamente al médico, sobre todo si presenta:

  • Diarrea
  • Presencia de sangre en el vómito
  • Dolor de cabeza severo
  • Rigidez del cuello
  • Dolor abdominal
  • Ruido estomacal al moverse
  • Aumento de la presión e inflamación en los ojos, o problemas con la vista
  • Dolor muscular
  • Movimientos oculares rápidos e inusuales
  • Latido cardíaco lento o mareos
  • Vértigo
  • Pérdida de la audición
  • Color amarillento en la piel y en el área blanca de los ojos.

Estos síntomas estarán relacionados con la enfermedad que está provocando el vómito, por lo que debe comentarse al médico cualquier molestia que pueda tener el pequeño. Éstas van desde una infección estomacal hasta un ataque al corazón, pasando por la meningitis y la insuficiencia renal.

En caso de que tu hijo sea menor de seis años, debes llevarlo con el pediatra en cuanto comience a vomitar, pues mientras más pequeños son, los niños corren mayor riesgo de deshidratarse rápidamente.

No podemos olvidar que, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año mueren 760 mil millones de niños por la deshidratación causada por enfermedades diarreicas.

Por ello, la primera parte del tratamiento se concentra en restituir los líquidos del cuerpo a niveles normales.  Para ello puede recurrirse a una intravenosa para administrar los fluidos y electrolitos perdidos.

Posteriormente, el pediatra recetará los medicamentos necesarios para frenar las náuseas, calmar el estómago y estimular la digestión para que los intestinos se vacíen. Ello sin dejar de lado el tratamiento de la enfermedad que desencadenó el vómito.

Recuerda que tu pequeño cuenta contigo para que veles por su bienestar. Mantente alerta y no le falles.