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Aceptar, no es resignarse

Armando FrancoAceptar es: Recibir voluntariamente lo que se le da. Aprobar, dar por bueno.

Resignarse es: Conformarse, someterse, entregar su voluntad, condescender.

Son dos actitudes muy diferentes, ya que la resignación nos hará sufrir, debido a que seguimos esperando que la situación sea de otra forma distinta. Sin embargo, cuando aceptamos, asumimos la realidad, sin pretender cambiarla, sin instalarnos en el sufrimiento, y eso nos permite seguir proyectando en la vida, buscando mejores opciones en otro camino.

“La resignación es un suicidio cotidiano” Honoré de Balzac.

Aceptar es dejar de pelearse con el pasado, es entender que todo lo que me sucedió tenía una razón de ser y que me ayudó a convertirme en lo que hoy soy, y de aquí partir a tomar mejores decisiones para construir un mucho mejor futuro.

Si pienso que he aceptado algo que no he comprendido, en realidad no lo he aceptado, me he resignado.

Cuando acepto la situación puedo hacerme responsable de la realidad que estoy viviendo y podré adoptar una actitud constructiva. En cambio cuando te resignas sin darte cuenta te sumes en la lamentación y te conviertes en una víctima.

Al resignarte, estás aceptando una derrota sin antes haber hecho todo lo que tu puedes hacer para superarla, te das por vencido antes de comenzar la lucha.

En la resignación no existe ni comprensión, ni aceptación, es más bien una derrota asumida.

Por lo tanto yo te recomiendo que a partir de hoy hagas un cambio total en tu actitud. Seguramente si haces un análisis profundo de tu vida, te darás cuenta de que estás en algunos contextos viviendo algo que te molesta, que te impide sentirte en paz o feliz, algo que te detiene, te frustra y probablemente te enfurece. Y al pensar en ello sientes una gran frustración por no poder modificar la situación y que las cosas ocurran como tú desearías que sucedan. Mientras sigas evadiendo y negando la realidad, estarás condenado a vivir atorado en esa experiencia desagradable. Acepta la realidad, pero jamás te resignes.

Cuando aceptamos, le estamos dando luz a la experiencia, la atraemos de la obscuridad de la inconsciencia a la luminosidad de la consciencia. Para derrotar a un enemigo es esencial como primer paso detectarlo y localizarlo. Jamás podrás solucionar un problema sin antes comprenderlo.

Para que todos los conceptos anteriormente descritos puedan quedarte más claros te daré el siguiente ejemplo, tomado la misma problemática pero desde los dos diferentes enfoques:

Problemática: Una mujer vive con un esposo adicto a drogas y alcohol, el cual en ciertas discusiones termina golpeándola, incluso frente a sus hijos. Este le es infiel, lo cual ha quedado demostrado en diferentes ocasiones.

Resignación: Esta mujer llora y sufre tremendamente sin hacer nada para que su situación de vida cambie. Le fijaron una creencia castrante y terrible que llegó a ella de generación tras generación. Y esta es, el que esa es su cruz y que solo le queda el aguantar a pie firme durante toda su vida.

Aceptación: Ella entiende que su realidad actual se debe a sus malas decisiones en el pasado, ya que desde que conoció a ese hombre sabía que es un individuo violento y atrapado en adicciones, sin embargo se aferró a casarse con la absurda idea de que ella lo iba a cambiar en el momento en el que se casaran y tuvieran hijos juntos. Hoy es consciente de que ella es responsable de su vida, es consciente de que lo que vive en su relación con ese hombre en realidad más que amor es una dependencia patológica. Partiendo de esta realidad, toma la decisión de buscar ayuda profesional y trabajar en acrecentar su autoestima, comprende que si ella no se ama y respeta a si misma, pues su pareja tampoco lo hará. Y en base a eso comienza a tomar mejores decisiones y a provocar que su vida comience un cambio sano, para el bien de ella misma y de su entorno familiar.

Entonces recuerda: Para lograr que tu vida mejore notoriamente , comienza por renunciar a la actitud victimista y mediocre de la resignación. Y en su lugar instala en tu vida la actitud valiente de un guerrero que acepta su situación actual, y al hacerlo la comprende iluminando su consciencia y en base a eso toma excelentes decisiones que le permitirán conseguir el resultado deseado.

Por Armando Franco.

Armando Franco