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¿Que un adolescente se ponga a dieta es sano?

Adriana SandovalLos padres que tenemos hijos adolescentes cada vez estamos más preocupados por el tiempo y la energía que le dedican a verse bien. No sólo quieren estar flacos, también musculosos o “marcados” (como ellos dicen). El problema es que no quieren hacerlo de manera sana, todo tiene que ser rápido; ayunan, hacen dietas muy estrictas, toman suplementos de proteína y muchos otros que les recomienda su entrenador. Tampoco quieren dejar la fiesta ni levantarse temprano para entrenar, parece más un discurso que una acción. Esta situación me preocupa como madre y profesional de la salud porque no está ayudando a crear hábitos de ejercicio y alimentación que puedan mantener a largo plazo.

Claro que un adolescente se puede poner a dieta y tener una rutina de ejercicio pero tenemos que ser muy cuidadosos y acompañarlos en el proceso. Les voy a dar algunas sugerencias para asegurarnos que todo se haga de manera sana.

1.- Busca al nutriólogo y entrenador adecuado. Tiene que ser un profesional que tenga experiencia en adolescentes, sobre todo si el joven hace ejercicio intenso. Antes que atleta, es adolescente y sigue en desarrollo. Pregunta si hace programas personalizados que se adecuen a las necesidades de tu hijo y lo más importante, que no use medicamentos para bajar de peso.

2.- Explica a tu hijo que tener el cuerpo que quiere es un reflejo de salud y disciplina. Los adolescentes siempre quieren el premio antes de competir, es normal, pero si tratan de hacerlo rápidamente, pueden lesionarse o tener problemas de salud. Es bueno que se comprometan a hacer alguna actividad física, por lo menos 3 horas por semana y siempre con un entrenador o maestro. Lo mismo pasa con los alimentos, tienen que ser constantes y planear las comidas con anticipación, sobre todo entre semana.

3.- Asegúrate que tenga todo lo necesario para empezar el proceso pero que participe en la planeación. Los jóvenes no están en posibilidad de pagar el deportivo o los alimentos de su dieta, pero pueden ir a comprarlos, apoyar en la preparación de los mismos, etc. En el caso de la actividad física es muy importante que cuenten con el equipo adecuado como tenis, ropa deportiva, etc. Y sobre todo, ver quién lo va a llevar y recoger, a qué hora hará tareas y cuánto tiempo descansará.

4.- Vigila el proceso. Si detectas que tu hijo está comiendo poco, se levanta en la noche a hacer ejercicio, declina invitaciones sociales por entrenar o por no romper la dieta, se ve cansado, pálido, baja su rendimiento escolar o tiene alguna actitud o síntoma que te preocupa, habla con él y comparte tu sensación, si esto no mejora, habla con su nutriólogo o entrenador y si es necesario, suspéndelo.

La adolescencia es la edad ideal para valorar tu cuerpo, aprender a escucharlo y tener hábitos sanos que durarán toda la vida. Si tu hijo se preocupa por esto, ayúdalo y le estarás dando un seguro de vida.

¡Linda semana!

 

Adriana Sandoval