¡Comparte en tus redes!

Al final del día la sabiduría nos guía

La calidad no es un Acto; Es un hábito.

Aristóteles.

Javier GarridoImmanuel Kant aquel filósofo prusiano que nació como todos los grandes filósofos: para ilustrar al mundo; muy a su manera.

Puso las palabras precisas aquella tarde; cuando yo era un estudiante en una escuela normalista del estado de México.

Sentado en una banca de la escuela, poco antes de iniciar mis prácticas de Kung Fu, pensaba en que todo estaba en un constante cambio sin sentido, sobretodo en la vida a mi alrededor y me parecía hipócrita el mundo.

Yo sabía; tenía la certeza de que las cosas debían de ser al estilo de Ernesto Guevara; mantener un ideal hasta la muerte. Esa era mi primicia de vida y era el todo en lo que creía. Además de creer y crear los fundamentos que leí en muchos otros libros rojillos.

Pero, me era lastimoso ese pensamiento, me pesaba en la vida cotidiana. Realmente no encajaba en mis tiempos y la sociedad en la que estaba inmerso.

Traía mucha literatura comunista a cuestas y muchos poetas nostálgicos que hablaban del exilio y otros que hicieron del dolor una oda en vida.

Así que un mundo que no era exactamente el mío estaba sobre mis hombros. Era un joven adolescente de quince años que solo imaginaba como podíamos cambiar al mundo. Pensaba que todos tenemos el mismo valor y todos debemos de trabajar lo mismo para recibir igual; aunque en teoría es algo lindo y muy inocente. Por otra parte también resulta ir por encima de la individualidad de las personas. Pero detecte a tiempo el por qué tenía tanta simpatía por esta tendencia político-filosófica.

Busque en las esencias, inocencias e intereses de los creadores esa corriente y entendí que es: la vocación de servicio lo que en realidad me hacía feliz.

Encontré mientras hojeaba ese libro de Kant, que traía entre mis manos. Esta frase: “El Sabio puede cambiar de opinión el necio nunca

Kant me había liberado, esa frase tenía tanta fuerza. Sin darme cuenta suspire de forma profunda y sabía que la razón seguía de mi lado podría seguir buscando servir, sin necesidad de esa pesada carga política.

Hoy en el 2017; no creo en el capitalismo como un método que funcione; y trato de hacer que el consumismo no sea el eje de mi vida. No he abandonado la idea de generar cambios en mi entorno, en los seres que quiero y en la sociedad, no dejo de soñar y actuar humanamente por un ideal de una mejor nación y de convertirme siempre en un ser más disciplinado.

Pero los formatos han cambiado por una pequeña cosa; lejos de solo estudiar el mundo de las ideas, pase al mundo de las acciones gracias, aun vínculo muy interesante:

Los Métodos, de ellos aprendí estos 3 aspectos.

La búsqueda de la Calidad, la apreciación de los conceptos y la Acción.

De forma resumida podría decir que aprendí: que debo analizar las cosas antes de hacerlas y después hacerlas de la mejor manera buscando un gran resultado.

No todo es ímpetu y no todo es análisis pero si todo recae en el equilibrio.

Creo que es de suma importancia que nos enfoquemos en lo que en verdad es importante y que no dejemos de hacer y construir cosas con la disciplina y responsabilidad necesarias; pero sobretodo con el corazón, con el alma y con la pasión que la vida merece.

Porque estoy seguro que las mejoras de nuestro entorno están en nuestras manos y nadie más va a hacerlas por nosotros.

Si hay algo que no te gusta o que consideras indignante genera propuesta y ejecútalas en tu barrio, si crees en la educación y en el arte difúndelo entre los tuyos y estimúlalo entre quienes puedas llegar a influenciar. Invita a las personas que quieres a que hagan deporte y tengan una vida más saludable; siendo tú un ejemplo que arrastre más que tus palabras. Lucharas contra la apatía y la pereza pero no dejes de avanzar.

Porque el cambio verdadero está en nosotros, allí está la oportunidad de un mejor futuro y la responsabilidad de dejar un legado interesante para los que vienen.

No dejes de moverte, no dejes de creer y creer en ti.

Francisco Javier Garrido Ruíz