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¿Has asumido la responsabilidad de tu vida?

Armando FrancoA través de más de 20 años de experiencia en psicoterapia continuamente he escuchado a las personas llegar ante mí y quejarse amargamente por el hecho de que sufren, por culpa de sus padres, o que están frustrados por que su pareja no los quiere y los maltrata, o que están gordos debido a la culpa de que la persona que cocina en casa no los ayuda, etc.

Siempre es más fácil y cómodo evadir la responsabilidad y entregársela a otro individuo, es más fácil pensar que somos víctimas de personas y de un mundo malvado que nos agrede, nos frena y nos tortura. Pero esto a todas luces es una posición cobarde.

Mientras el individuo no se haga cargo de la responsabilidad de modificar su situación, estará condenado a vivir atrapado en lo mismo de lo que se queja, quien cede la responsabilidad, también cede el control. Quien cede la responsabilidad, es como un papelito que el viento mueve de un lugar a otro, este no puede hacer nada, no puede decidir, no puede ir hacia donde quiere, no puede cambiar.

El primer paso para conseguir una sanación es el tomar conciencia de la responsabilidad que el individuo tiene atrás de la situación que le incomoda o le lastima. Si bien es cierto, que una mujer golpeada y maltratada por su pareja, está sufriendo por las acciones agresivas de ese individuo; también es cierto que ella tiene la gran responsabilidad de permitirlo y de no hacer nada para que la situación cambie. Para que exista un sádico tiene que haber un masoquista que le permite ejercer su maltrato.

Si tú eres padre o madre, es esencial el que eduques a tus hijos desde pequeños para que aprendan a asumir la responsabilidad de sus acciones y decisiones. Hace unos días estaba sentado en una sala de espera en la que se encontraban unas personas, entre ellas, una mamá joven cuidando a su hijo, el cual se veía que apenas hace poco tiempo había aprendido a caminar; el pequeño al alejarse de ella de pronto tropezó y se golpeó en la cabeza con una mesa, a lo cual de inmediato la mamá respondió cargando al niño llenándolo de besos mientras lo sobaba y le pegaba a la mesa de manotazos diciendo: “Tonta mesa”. ¿Puedes ver lo absurdo de la reacción de la mamá y el grave daño, que con estos mensajes le está haciendo al hijo, programando su mente?   Este pequeño crecerá sabiendo que cuando algo malo le pase por una acción suya, de inmediato deberá buscar a quien culpar, para él quedar libre de la responsabilidad. Esta madre no se da cuenta de que así está creando un monstruo, un tipo irresponsable que cuando sea un adulto fracasado y sumido en la porquería, dirá: “La culpa de todos los fracasos de mi vida, la tiene mi madre”.

Si realmente estas harto de tu situación actual y realmente quieres cambiar, comienza por salir de tu disque posición cómoda que solo está hundiendo tu vida en la mediocridad y el fracaso. Date cuenta de que la idea de tomar la responsabilidad de tu vida y dejar de buscar a quien le cargas la responsabilidad para culparlo es algo que te produce un profundo miedo. Mi recomendación sería, toma ese miedo que te paraliza y conviértelo en enojo. El enojo es una emoción que contiene una gran energía que te podrá ayudar a ponerte en acción. Enójate con tu vida, enójate con tu situación actual, enójate con tu cobardía paralizante y ponte en acción. Descubre y acepta tu responsabilidad ya que es esencial hacerlo. Cuando lo hagas entonces abrirás la puerta para la posibilidad del cambio. Comienza a repetirte una y otra vez, hasta que te quede claro y hagas tuyo este pensamiento y esta forma de ver y relacionarte con la vida, dite una y otra vez. “Yo soy el responsable de mi vida”.

 Deja de decir: “No soy quien quiero ser por culpa de él, de aquel y de ella.” Ármate de agallas y lucha por lo que quieres. Comienza a creer en ti, cuando lo hagas, podrás entonces comenzar a vivir una vida digna.

 Toma la responsabilidad y toma el control del volante y el acelerador de tu vida. Decide que es lo que quieres, asume las consecuencias y ponte en acción.

 

Recuerda: “Tú y solo tú, eres el responsable de tu vida”.

Armando Franco