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Autoexploración, el método más eficaz para detectar el cáncer de mama

El cáncer de mama es el más común entre las mujeres de América Latina y el Caribe. En 2012, al menos 408 mil mujeres fueron diagnosticadas con este padecimiento, según datos de la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Por si fuera poco, se espera que el número de casos se eleve 46% para 2030. Es por ello que debemos hacernos una autoexploración, más vale prevenir que lamentar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) expuso que la incidencia de cáncer de mama está aumentando en el mundo en desarrollo debido a la mayor esperanza de vida, el aumento de la urbanización y la adopción de modos de vida occidentales.

Además, aclaró que no existen estrategias de prevención que puedan reducir el número de casos de esta enfermedad, por lo que promover medidas de detección temprana es la única opción para tener un mejor pronóstico y mayores probabilidades de sobrevivencia. Eso sin contar que los tratamientos serán menos costosos y mutilantes.

A partir de los 21 años es importante te autoexplores mensualmente los senos, pues sólo así podrás detectar oportunamente cualquier anomalía.

Después de los 25 debes realizarte semestralmente un examen clínico de mamas y al llegar a los 40 es importante que te practiquen una mastografía anual. Sólo con estas medidas podrás garantizar la detección oportuna.

La autoexploración consta de cuatro sencillos pasos:

  1. Frente al espejo, observa bien tus senos y busca posibles alteraciones de color, forma o textura que creas que no son normales.
  1. Durante la ducha levanta un brazo y sigue revisándote presionando tu mama con las yemas de los dedos, recuerda hacerlo en movimientos circulares y con diferentes presiones empezando de abajo hacia arriba.
  1. Luego presiona el pezón entre los dedos y observa si existe alguna secreción.
  1. Recostada, con un brazo levantado, explora también las axilas, revisando que en esta zona no haya bultos.

Si durante la exploración detectas alguno de los siguientes síntomas acude inmediatamente al médico:

  • Presencia de una masa indolora en la glándula mamaria.
  • Cambios en la textura de la piel: heridas o inflamación.
  • Que una de las mamas se vea distinta a la otra.
  • Cambios de temperatura en la piel de la mama.
  • Cambios visibles en el pezón, punzadas, agrietamiento, irritación o hundimiento.
  • Secreción anormal por el pezón de color blanco, café, cremoso o sanguinolento.

 

Fuentes: Organización Panamericana de la Salud (OPS), Organización Mundial de la Salud (OMS), FUCAM