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Calaveritas divertidas para los Godínez (Segunda Parte)

Si eres mexicano has escrito tu calaverita alguna vez en tu vida, si eres fanático e inteligente escribes calaveritas a tus cuates todos los años. Las calaveritas se escriben siempre que se acerca el Día de Muertos, con versos y rimas resaltas rasgos de la personalidad de cada uno de tus amigos o compañeros de trabajo, pero las tienes que escribir con sátira, si no, no cuenta.

Los orígenes de esta genialidad de versos aparecen al final del virreinato, y es que los escritores mexicanos hacían calaveritas para burlarse de los largos y ostentosos nombres y epitafios usados por los nobles y poderosos de la época, pero con su propia versión.

Con el tiempo las calaveritas fueron creciendo en popularidad, cerca del siglo XIX fueron reprimidas porque los gobernantes no quisieron que se hicieran burlas en contra de ellos (qué chillones). El ilustrador mexicano José Guadalupe Posada crea el personaje de La Catrina, y le da un toque burlesco propio de las calaveritas. Hoy las calaveritas son usadas y enseñadas a los niños en las primarias, qué mejor excusa para decirle a alguien algo que de otro modo no podrías expresar, prepara tu calaverita y saca todo lo que tienes dentro. Igual y estas calaveritas te sirven de inspiración.

Calaveritas divertidas para los Godínez (Segunda Parte)

Calaveritas divertidas para los Godínez (Segunda Parte)

La muerte busca un peón,

alguien para hacer la limpieza,

tu rechazaste mi corazón

porque sólo te importa beber cerveza.

 

La muerte saboreó unos ricos dulces y chocolatito

que dejó Mancera como parte de la tradición,

pero la muerte lo acosó y no tenía a la mano su pito,

y la huesuda se lo llevó dejándolo bien muertito.

 

Estabas en la oficina cantando rolas de Juan Gabriel,

armaste la fiesta y fuiste por una caguama

tu jefesito preferido te escuchó desde su cuartel,

y la muerte llegó a la fiesta vestida en pijama.

 

Un día estaba Godínez en su oficina escuchando canciones,

la muerte llegó disfrazada y bailó con todos los presentes,

en un paso de baile se le cayó el disfraz y los pantalones,

y al verse descubierta tuvo que llevarse a los más inteligentes.

 

Un día la flaca avisó que iba a salir un rato a la tienda,

preguntó si nadie quería encargar alguna chuchería,

ningún Godínez encargó nada para adornar su ofrenda,

así que la muerte se puso traviesa y les hizo brujería.

 

La muerte llegó a la oficina vestida muy elegante,

presumió a todos que tenía sus mejores trapos,

Godínez creyó que era un personaje importante,

así que se puso en los pies sus mejores zapatos.

La huesuda lo miró con admiración y sarcasmo,

no creía que ese oficinista se fuera a poner guapetón,

así que lo dejó vivir con todo y su entusiasmo

y se fue por el jefe por tener una mala dirección.

 

Calaveritas divertidas para los Godínez (Primera Parte), aquí.

Cosas interesantes que quizá no sabías de La Planchada, en este link.

¿Hay algo paranormal en el Callejón del Aguacate? Descúbrelo aquí.