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Arturo Arciniega

¿Células madre en los dientes de leche?

 

Por más asombroso que parezca, de un diente de leche pueden extraerse células madre, que en un futuro podrían convertirse en huesos, piel, músculos, células del corazón y del sistema nervioso.

 

Pero, ¿qué son las células madre?

Son las células maestras de nuestro organismo, mismas que a partir de la mitosis (división celular), dieron origen a absolutamente todos los tejidos y órganos del cuerpo humano.

 

La investigación relacionada con las células madre, ha avanzado tanto, que en la actualidad es posible aislarlas a partir de los 20 dientes de leche que cualquier niño pierde de forma natural, entre los 6 y 12 años.

 

Hasta hace un par de años, el único método para la obtención de células madre era a través del cordón umbilical, obviamente esto tenía varios inconvenientes; entre ellos que únicamente existía una oportunidad de preservación, además de que las células madre aisladas a partir del cordón umbilical, no se reproducen.

 

Sin embargo, en la actualidad es posible aislar células madre a partir de los 20 dientes de leche, lo que aumenta las probabilidades de obtener células saludables y que biológicamente se reproducen multiplicándose más de 140 veces.

 

Esto es posible, porque los dientes primarios se empiezan a formar en la sexta semana de vida intrauterina, es decir, que las células son muy inmaduras y se reproducen a una alta velocidad; aunado a lo anterior, el desgaste celular de los dientes de leche es mínimo, porque obviamente han estado muy pocos años en la boca del paciente.

 

Una vez aisladas las células madre, se mantienen crío preservadas, o sea, a bajas temperaturas y pueden ser utilizadas muchos años después, para el tratamiento de lesiones en la médula espinal, hepáticas, óseas, articulares, musculares, enfermedades neurodegenerativas, oculares, cardíacas, dentales, quemaduras y cirugías plásticas.

Aunque todo esto parece bastante complicado, en realidad es mucho más sencillo de lo que parece; el proceso es muy simple y todo comienza poniéndote en contacto con algún dentista especializado, él te brindará toda la asesoría necesaria, para que después de extraer algún diente de leche de tu hijo, se mande en un lapso de 48 horas a un laboratorio y posteriormente al proceso de desinfección, multiplicación, pruebas de calidad y crío preservación a largo plazo.

 

Es importante decirte que las células madre extraídas a partir de un diente de leche, no le servirán únicamente a tu hijo, sino que también tienen el potencial de reparar, curar y salvar la vida de sus familiares. Lo mejor de todo esto, es que el método no es doloroso ni invasivo, sino que aprovecha el ciclo natural de los dientes de leche, y así obtener grandes beneficios para el futuro.

 

Es momento de comenzar la cultura de la prevención, no olvides que un simple diente de leche, puede ser mucho más útil para tu salud y la de tus seres queridos, que para el ratón de los dientes.

 

¡Nos leemos próximamente! y recuerda ponerte en contacto conmigo para cualquier duda relacionada con la salud dental.

 

Arturo Arciniega