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Claridad mata carita. ¡Conquista a tu audiencia!

Pamela Jean

¿Tienes que pararte frente a un público para hacer una presentación de ventas? ¿Quizás para presentar los resultados de tu área o un proyecto importante? ¿Necesitas motivar a tu equipo de colaboradores para que obtengan mejores resultados? ¿Eres maestro, conferencista, político o artista? Y… ¿No sabes por dónde empezar? Lee con atención.

 

Cuando doy cursos de oratoria o entreno a líderes que tienen algo importante que comunicar, me aseguro de reiterarles una y otra vez que la claridad hará que la gente piense que quien habla es un experto, por el contrario, la falta de ella hará a la gente dudar de su capacidad a pesar de sus credenciales, título, cargo o experiencia.

 

Sí, claridad mata carita.

 

Por eso, antes de aventarte al ruedo, toma en cuenta estos tips que te caerán como anillo al dedo para convertirte en un orador extraordinariamente claro:

 

  1. Define tu objetivo. Bien decía el buen Séneca que “no hay viento favorable para el barco que no sabe a dónde va” y, aquí entre nos, tiene todita la razón del mundo. Cuando diseñamos un mensaje normalmente perdemos mucho tiempo pensando qué decir cuando en realidad deberíamos estar haciéndonos dos preguntas:
    a) ¿Qué quiero comunicarle a estas personas? En palabras de Melva Sangri: “Dales algo que pensar, algo que sentir y algo que hacer”. Yo agregaría: ¡Dales también algo que decir! Si ellos salieran hablando sobre tu plática y sobre ti, ¿qué quisieras que dijeran? ¿Cuáles son esos tres mensajes clave que te gustaría que ellos pudieran replicar? En pocas palabras, ¿cuál es esa información de la que no puede prescindir tu audiencia en esta ocasión? (Pueden ser menos mensajes clave, pero no más de tres, pues caerías en el riesgo de ser confuso y tedioso). Recuerda que COMUNICAR implica encontrar la manera en que quien te escucha, comprenda el mensaje tal como tú quieres que lo comprenda, para que dicho mensaje logre un objetivo: cambiar su forma de pensar, de sentir o de actuar.
    Anota esos tres mensajes clave en una tarjeta y pasa a la siguiente pregunta.
    b) ¿Qué quiero hacerlos sentir? Sea cual sea tu mensaje, tanto si es informativo, formativo, emotivo o persuasivo, podría ser comunicado para hacerlos sentir esperanzados, ilusionados, enojados, frustrados, tranquilos, entusiasmados, tristes, preocupados, alegres, etc. ¡Existen cientos de emociones y sentimientos que puedes elegir! Sea cual sea, es importante que la tengas clara, pues a partir de ahí deberás asegurarte de proyectarla tú mismo y después, adaptar la FORMA y NARRATIVA del mensaje para lograr tu cometido. Recuerda que “la gente olvidará lo que dijiste, lo que hiciste, pero nunca olvidará cómo los hiciste sentir” (Maya Angelou).

 

  1. Estructura tu mensaje. Dale un orden lógico para que sea más fácil de escuchar, asimilar, comprender y recordar. De esta forma evitarás ser confuso, redundante y cansar a tu audiencia.
    Existen varias opciones para empaquetar tu mensaje, aquí te comparto una muy sencilla e increíblemente efectiva:
    a) Inicio-Introducción-Desarrollo-Final-Cierre:
  • Inicio: abre con una frase, dato duro, video, fotografía, objeto de apoyo, pregunta o reflexión que llamen la atención y que, por supuesto, sea congruente con tu mensaje. El inicio sirve para cautivar, generar curiosidad, establecer un estilo propio y hacerle saber a la gente qué podrá esperar de ti los siguientes minutos. ¡Hazlos querer quedarse a escucharte! (física y mentalmente). Es como el entremés en un banquete: si es bueno, te abre el apetito y te predispone a pensar que los siguientes platillos seguramente también lo serán.
    Ojo: Dilo con firmeza y convicción, y asegúrate de transmitir el sentimiento que elegiste desde este momento.
  • Introducción: esta parte básicamente responde a las preguntas: ¿por qué deberían de escucharme?, ¿de qué forma esto que es importante para mí lo es también para mi público? Evidentemente, para poder hacer una GRAN introducción tienes que asegurarte de conocer a tu audiencia. Investiga todo lo que puedas sobre ellos antes de hablarles: ¿quiénes son?, ¿por qué están aquí?, ¿qué saben sobre mí? y ¿qué esperan?
  • Desarrollo: aquí viene el meollo del asunto. Es en esta parte en que caben los mensajes clave que decidiste comunicar en tu objetivo. Ahora solamente encárgate de contarlos de una forma interesante y lógica. Piensa en la mejor narrativa, en un hilo conductor. Fíjate en estas opciones:
    1. Problema – Solución
    2. Particular a General / General a Particular. Por ejemplo, empiezas hablando sobre cómo tu prima Chuchita hizo crecer su negocio y después dices de qué manera todas las mujeres mexicanas pueden encontrar oportunidades similares (o al revés).
    3. Por etapas de desarrollo o pasos: primero esto, luego tal, al final aquello.
    4. Línea de tiempo: antes, ahora, después.
    5. Por clasificación, categorías o tipos.
    6. Por comparación: esto se parece a esto otro en…
    7. Por contraste: esto se diferencia de esto otro en…
    8. Lo inesperado: tu historia termina de una forma completamente insospechada (muy útil cuando lo que quiere generarse es un sentimiento de sorpresa o interés).
  • Final: En esta parte puedes concluir, invitar, convencer, recalcar, reiterar, resumir o brindar una respuesta o solución. Lo que siempre recomiendo hacer en esta etapa es REPETIR. Sí, tus tres mensajes clave. Con otras palabras o con las mismas. Diseña una frase breve que resuma cada una de esas ideas y que sea fácil de recordar, incluso memorizar, para la gente.
  • Cierre: Es el hermanito del Inicio. Aquí buscas dejar un sello personal, una impresión y fortalecer el sentimiento que esperas transmitir. Es aquello de lo que la gente saldrá hablando. Es la patadita que los hará tomar una decisión. Puedes valerte de los mismos recursos que te propuse para el Inicio, pero procura ser lo más creativo posible sin dejar de ser congruente con el mensaje y el contexto.

¡A practicar se ha dicho! La próxima semana (el viernes) estaré compartiéndote otras ideas que ayudan y que, indudablemente, impulsarán tu potencial para convertirte en un ORADOR EXTRAORDINARIO.

Hasta entonces [email protected]

Pamela Jean Zetina