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Pamela Jean

¿Cómo genero una buena primera impresión?

“Como te ven te tratan”

“No hay una segunda oportunidad para una primera impresión”

“Percepción es realidad”

“La primera impresión es la que cuenta”

“Si ya saben como me pongo ¿pa´qué me invitan?”

Ah, no, esa no… Una disculpa.

 

¡Tantas frases para describir la importancia de la primera impresión, pero nadie nos dice como lograr una BUENA primera impresión! ¡Maldita maldición!

Tranquilo, chato, como diría el Chapulín Colorado: “¡que no panda el cúnico!” porque hoy te compartiré algunas ideas que ayudan y que definitivamente te abrirán muchas puertas para que después sepas tú demostrar todo lo que vales (nomás no vayas a sacar el cobre después… ¡pos éste!)

 

Dale Carnegie, autor del libro How to Win Friends and Influence People (Oséase: Cómo conseguir más carnales y volverte requete influyente) decía en los años 40… ¡Sí, en los años CUA-REN-TA! (hace tanto que se habla de este tema y tú sigues con cara de “what?!”), lo siguiente: “La primera impresión se crea en 90 segundos aproximadamente”.

Si ya ahorita te están temblando las piernitas, siéntate y estabilízate porque ahí te va la información del 2015 cortesía de la Jean. En nuestros días, ese proceso se realiza de manera mucho más veloz (menos de 30 segundos) debido a la cantidad de información que nuestra mente está acostumbrada a procesar a grandes velocidades. Lo importante de saber esto, es entender que será en ese poco tiempo, que la persona decidirá si le parece conveniente seguirte escuchando, si eres de su interés o si será mejor buscar una estrategia para huir (del tipo, “ahorita vengo voy al baño” o “ahorita vengo, voy a comprar cigarros”… y ya todos sabemos en qué acabó ésta última). ¿Sabes por qué? Porque las personas deciden, después piensan.

 

Lo que la Jean quiso decir con esa última frase matadora, es que la primera impresión se decide con los sentimientos. La gente te evaluará de acuerdo a cómo los haces sentir y después dirigirán su atención racional de una forma selectiva hacia aquello que les compruebe una decisión que ya habían tomado con las vísceras. ¿¡Qué dijo!?

 

Ejemplo A: Eres nutriólogo, un paciente llega a tu consultorio por primera vez. Abre la puerta de tu cubículo, lo ves, te ve… eres gordo (¡PUM!).

Lo primero que ese prospecto de paciente sentirá es confusión, esa confusión hará que su mente se ponga alerta para encontrar el gato encerrado, la confusión lo hará sentir incómodo, ante la incomodidad y la confusión el instinto nos hará querer huir. Ahora toda su atención racional se irá selectivamente a “darse cuenta” que tu dieta no es lo que él buscaba.

¿El error? La incongruencia entre el emisor y el mensaje.

 

Ejemplo B: Llegas a una junta, conoces a todos por primera vez. Tu primer rebuzne, perdón comentario, es quejarte del tráfico, del clima y de los parquímetros. La gente empieza a quejarse contigo, empiezan a hacer corajes, de pronto se sienten enojados e incómodos. Asocian ese estado interno contigo porque tú eres lo que vieron y escucharon mientras lo sentían, peor aún… ¡tú lo generaste! Por alguna razón ahora prefieren buscar otro proveedor porque tú tenías un “no sé qué que qué sé yo” que no les latió.

¿Capichi?

 

Así qué:

1-. Pregúntate: ¿cómo debería de verse y escucharse la persona que transmita este mensaje para generar confianza a través de la congruencia? ¡Ahora ajústate!

2-. Pregúntate: ¿cómo quiero hacer sentir a esta persona con lo que voy a decirle? ¡Ahora adapta tu mensaje en forma y fondo!

3-. Evita abrir la conversación con temas negativos. Procura generar estados internos positivos en ti y en quien te escucha.

4-. Sé un buen conversador… ¿Cómo? Esto te lo explico la próxima semana…

¡Nos leemos pronto chiquilines!

Pamela Jean Zetina