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Cómo sanar el resentimiento

Vivir en rencor es como beber veneno deseando que el otro muera.

William Shakespeare

Armando Franco    El resentimiento es el sentimiento persistente de disgusto o enfado hacia alguien, por considerarlo causante de cierta ofensa o daño sufridos y que se manifiesta en palabras o actos hostiles.

Las emociones que nos dañan y permanecen en nuestro sistema atoradas nos afectan a muy diferentes niveles, incluso las somatizamos, llegan a reflejarse en nuestro cuerpo físico dañando gravemente nuestra salud.

Quien vive con resentimiento se está condenado a vivir en una cárcel invisible, una cárcel emocional en la que los barrotes son los pensamientos negativos que se repiten obsesivamente.

Cuando estés experimentado dolor por algo sucedido en tu relación con otra persona, tienes que partir de experimentar sin evadir el enojo que estás sintiendo, reconócelo y acéptalo, di lo que tengas que decir y de ser necesario grítalo; paso siguiente suéltalo. Una de las mejores cosas que los seres humanos podemos aprender en esta vida es el aprender a soltar, tanto las cosas buenas, como las cosas malas; el apego es algo que nos provoca mucho sufrimiento. Ya que la vida representa el cambio continuo en todas las situaciones y contextos. Sería sumamente importante el aprender a perder, ya que al tomar conciencia de esto, no seguirías atorado con el botón pegado, esperando a que la situación se modifique para que el resultado sea como tú quieres. Al reconocer que perdiste, das por terminada la situación y puedes salir del circulo vicioso que te atormenta y así podrás comenzar a pensar en otras cosas y a vivir sanamente. Perder no necesaria mente es malo, ya que si tienes la suficiente inteligencia como para aprender de lo sucedido, descubrirás que dicha experiencia te hizo más sabio, y te preparo para vivir un mejor futuro y ser un mejor ser humano. Toma conciencia que lo que pasó, ya pasó, y sucedió de la única forma en la que pudo haber ocurrido, no le des más vuelta, acepta la realidad por dura y despiadada que parezca. Yo he conocido personas atoradas de tal manera que después de decenas de años de lo ocurrido, siguen expresando: “Es que si las cosas hubieran sido de otro modo”. Nota lo absurdo de la expresión (Si hubiera…). Simplemente no fue así y el aferrarte estúpidamente a esto que es imposible de borrar y de cambiar, te estás condenando a que lo ocurrido siga atascado en tu sistema sin poder digerirlo.

Una de las mejores cosas que puedes hacer es el perdonar, y aclaro, que perdonar no es olvidar. Jamás olvides lo ocurrido ya que esto te dejó una experiencia y sabiduría, que te permitirá mantenerte protegido en próximas experiencias. Recuerda, “es importante confiar, pero la confianza ciega es estupidez”. “Toda traición se gesta cuando nos dormimos en la confianza”. “Perdonar” significa literalmente “dejar pasar”, como cuando una persona deja de exigir que se le pague una deuda. Perdonar consiste en un cambio de conductas destructivas voluntarias dirigidas contra el que ha hecho el daño, por otras constructivas. Aveces es importante comenzar a perdonarte a ti mismo por no poder perdonar a la otra persona. Inicia dándote cuenta cuál es tu responsabilidad en ese asunto, qué pudiste hacer o no hacer, qué provocó que la otra persona actuara como lo hizo. El perdón no es un acto único que se hace en un momento dado, es un proceso continuo que se puede ir profundizando y completando a lo largo del tiempo. Por eso se dan varios niveles de perdón que se pueden considerar como una serie de tareas que van completando e incrementando el proceso hasta llegar al grado más completo de perdón. El primer paso consiste en dejar de hacer conductas destructivas abiertas y explícitas (como cesar de buscar venganza o justicia, quejarse con todo el mundo, etc.) o encubiertas e implícitas (como desear conscientemente mal al agresor, rezar para que le pase algo malo, rumiar el daño que se ha recibido, etc.). El segundo nivel es hacer conductas positivas hacia él. Cuando un ser humano logra perdonar, perdona desde el corazón, desde lo más profundo de su alma, perdona desde el ser imperfecto que es, sabiendo que él mismo en algún momento también puede fallar o hacer daño. Cuando logramos perdonar los que sanamos somos nosotros mismos. El perdón no incluye obligatoriamente la reconciliación. Es importante el aprender a perdonar principalmente por nuestro propio bien , ya que el rencor lo único que logra es hacernos sufrir y vivir una vida desgraciada.

Por Armando Franco

Armando Franco