Cómo ser un padre ejemplar

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¿Cuántas veces te han cuestionado o señalado tus hijos por no haber predicado con el ejemplo? A veces nos enfocamos en exigirle a nuestros hijos una conducta que no tenemos o no demostramos. Un ejemplo vale más que mil palabras, los niños prestan más atención a tu comportamiento.

En ellos son muy comunes los pensamientos como "¿Por qué mi mamá me pide no gritar y luego ella lo hace?". Lo cierto es que nadie nace sabiendo ser padre, pero eso no es pretexto para dar mal ejemplo a los hijos, así que hay muchas cosas que debes hacer para convertirte en un buen padre (o madre). Aquí te mostramos siete ideas de cómo ser un padre ejemplar.

1.- Platica con tu pareja. Es momento de poner manos a la obra, nunca es tarde para dar un buen ejemplo, pero debes platicarlo con tu pareja (o con tus padres si eres madre soltera) para que puedas tener un apoyo. El primer paso será comportarte como quieres que ellos lo hagan, y para esto necesitas el apoyo de las demás autoridades en la casa.

2.- Realicen un análisis. Sé sincera contigo misma y repasa todas las acciones de un día cualquiera, recordarás que has dicho mentiras para no asistir a una cita, habrás criticado a algún vecino o a los padres de algún compañero de la escuela de tu hijo, quizá te quedaste con un cambio en la tienda de abarrotes. Estos comportamientos los va adquiriendo tu hijo sin que te des cuenta, por lo tanto el análisis que harás sobre tu conducta debe ser sincero. Recuerda que tus acciones son más influyentes que tus palabras.

3.- Participa. Después del análisis tomen la iniciativa, comiencen a trabajar en un cambio, los niños observan mucho y lo que ven muchas veces no es lo que queremos que vean, pues tiras la basura al suelo, ves la televisión por mucho tiempo, dialogas poco, no compartes las cosas, etc. Entonces es momento de trabajar en los cambios. En este punto puedes hablar con ellos y decirles que estás trabajando en un nuevo proyecto de mejoría personal. Una manera eficaz de participación será leyendo, lee libros que te ayuden a ser mejor persona, aprenderás mucho con este tipo de lecturas, y tu estilo de vida y comportamiento mejorarán, por consiguiente también el de tus hijos.

4.- Fomenta la comunicación. Comienza por ti mismo a hablar de tus emociones y sentimientos e invita a tus hijos a hacerlo, si ellos se empiezan a acostumbrarse a escucharte decir cómo te sientes y si se acostumbran a hacer lo mismo estarás abriendo grandes puertas de comunicación. Así la familia tendrá más inteligencia emocional y mejor comunicación, les das la confianza para expresarse y todos comienzan a aportar en el hogar. Cuando todos opinan en armonía y se comunican la familia entera mejora y aprende cosas nuevas.

5.- Afina tus oídos. Lo más inteligente que puedes hacer para dar un buen ejemplo es mejorar tu receptividad, aprende a escuchar a tus hijos. Si los escuchas y los dejas hablar te darás cuenta de qué cosas están fallando en casa y también de cuáles son los errores que has cometido. Si los escuchas les están enseñando a escuchar a los demás y no necesitas decirlo con palabras, ellos miran cómo prestas atención, automáticamente comenzarán a hacer lo mismo con sus semejantes.

6.- Relaciónate de la mejor manera con los demás. Los hijos ven cómo te relacionas con otras personas, así que éste es un buen momento para mejorar la forma en que tratas a los demás. Trata mejor a tus padres (sus abuelos), convive amorosamente con tu esposo, mejora tu comportamiento con los amigos y amigas, respeta las leyes civiles y afina tu conducta religiosa (en caso de que profeses una religión). En este punto debes trabajar en tu cortesía para con los demás y en tu generosidad.

7.- Relaciónate de la mejor manera contigo misma. Tus hijos también miran la forma en la que cuidas de tu salud y cómo cumples con tus obligaciones. Muchos niños no perseveran y les cuesta trabajo terminar lo que empezaron porque faltan ejemplos. Date la oportunidad de que tus hijos te vean esforzarte cuando hay problemas o cuando trabajas para lograr un objetivo. A veces los padres esconden las dificultades a los hijos para no preocuparlos, pero podría ser bueno que ellos entiendan que la vida no es fácil, por lo tanto necesitan aprender que hay que esforzarse. Cuando vean tu esfuerzo estarán aprendiendo una enorme lección.