¿Cómo ser una persona influyente?

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Marcar tendencia, ser un modelo a seguir y que tu opinión sea imprescindible para tomar una decisión son sólo algunas de las características propias de un líder.

Cada año, portales en internet y revistas se dedican a elegir a las personas más influyentes. Las listas abarcan los ámbitos políticos, sociales, culturales, religiosos y hasta del entretenimiento.

Aunque cada publicación considera una serie de categorías para elegir a las personalidades de sus listados, existen factores comunes que determinan si una persona es influyente. Estos aspectos son precisamente en los que tienes que trabajar si buscas convertirte en una persona influyente:

  • Hazte ver. La gente no sólo debe notar tu existencia, sino que debes ser el centro de atención. El sentido del humor es un excelente aliado para lograrlo.
  • Personalidad fuerte y cálida. La popularidad no lo es todo. Para ser una persona influyente debes dar muestra de ser una persona carismática pero firme. Así lo aseguran John Neffinger y Matthew Kohut en su libro Las cualidades escondidas que nos hacen influyentes. La conductora estadounidense Oprah Winfrey es un claro ejemplo de la una personalidad influyente que cumple con estas características. Aunque el público ama su simpatía saben que tiene un carácter fuerte.
  • Aunque para impactar a la sociedad no necesitas ser precisamente creativo, si debes cultivar la autenticidad. Es importante que trabajes en tu autoconfianza y la seguridad en tu trabajo, además de ejercitar la increíble habilidad de hacer oídos sordos a la opinión de los demás.
  • Hazte oír. Debes expresar tu opinión siempre que tengas oportunidad. Recuerda que siempre debes tener conocimiento de causa y fundamentos. No se vale opinar por opinar.
  • Emplea el lenguaje no verbal. Hacer contacto físico y mantener el contacto visual con tus interlocutores es importante para dar muestra de tu seguridad.
  • No pierdas de vista a tu público. Las personas influyentes tienen una relación simbiótica con los demás. Están al tanto de sus gustos e intereses. Debe de haber un equilibrio entre las cosas que les aportan y lo que reciben de ellos El egoísmo y el narcisismo no tienen cabida en su personalidad.

 

Recuerda que ser influyente conlleva una responsabilidad. No se trata de ser el jefe de la gente y decirles qué hacer. El propósito de influenciar es generar un cambio necesario.

 

Fuente: Time, Universidad Corporativa, Francisco Polo