Cómo sobrevivir al divorcio de tus padres

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Estamos acostumbrados a ver a nuestros padres como una unidad indivisible que nos resulta imposible pensar que lleguen a divorciarse. Se supone que deben estar juntos toda la vida, ¿no?

Lo cierto es que cada vez es más común que los matrimonios terminen. Datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) revelan que en 2012 hubo 12 divorcios por cada cien matrimonios. Tal vez esta cifra te parezca baja, pero si lo comparas con el índice de divorcios en los años ’80, ’90 y 2000 notarás el crecimiento alarmante.

Durante los ’80 sólo había cuatro divorcios por cada cien matrimonios, mientras que para la siguientes dos décadas la cifra subió a siete. Esta tendencia se mantuvo hasta llegar al 2005, año en el que el número de divorcios llegó a 12 por cada centenar de matrimonios.

Más allá de las estadísticas, debes saber que si tus papás han decidido divorciarse es porque su relación se desgastó y no encontraron la forma de superar sus problemas. En estos casos es cuando aplica la frase “Más vale un buen divorcio que un mal matrimonio”.

Existen casos de personas que, a pesar de todos sus problemas y diferencias, deciden permanecer juntos “por el bien de los hijos”; sin embargo, son precisamente ellos los que salen más lastimados. Evitar el divorcio no es sinónimo de que los conflictos desaparezcan, normalmente sólo ayuda a agudizar los conflictos.

No podemos mentirte. El divorcio de tus papás será dolorosa. De hecho, algunos expertos comparan esta experiencia con la muerte de alguno de los padres. Sin embargo, debes poner las cosas en perspectiva y darte cuenta que no los perdiste. Ahora tendrás un formato diferente de familia, pero ellos siempre estarán cerca de ti.

Lo más importante es que no desesperes. Con el tiempo

encontrarás diferentes formas de convivir con tus papás por separado y de salir adelante.