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5 tips con motivo del regreso a clases

Edilberto Peña de LeónExiste un fenómeno muy curioso en la consulta del psiquiatra: en vacaciones todos los pacientes tienden a la curación y regresan las enfermedades cuando se acaba el asueto de verano. Con esta excusa es que en estas últimas semanas se ha incrementado el número de solicitudes de atención en personas que vivirán el regreso a clases. Pasan las noches sin dormir bien, el aumento de las manifestaciones de alergias respiratorias y en la piel, la sudoración excesiva y los problemas del tránsito intestinal (léase diarrea o estreñimiento). Todas estas reacciones de estrés agudo causadas por un estímulo próximo ante el cual se cuenta poco o nulo control de la situación. Los motivos son múltiples: es el último año de una etapa escolar (secundaria, preparatoria o universidad), no se han completado todavía los exámenes extraordinarios del curso anterior, se encuentran condicionados a ya no reprobar ni una más, o bien condicionados por razones de conducta y ven el año escolar largo, largo, para completarlo comportándose bien; o la mejor causa de todas: las malditas tesis. Es por todo esto que pongo los cinco consejos a aplicar en estos casos:

  • La ansiedad es una respuesta que no es forzosamente mala: es una señal de alarma ante algo amenazante y así es la primera interpretación que tenemos que darle cuando la sentimos y preguntarnos: ¿Qué es específicamente de lo que tengo enfrente me está causando este malestar? Aprendamos a delimitar la causa de mi ansiedad, reconocerla es el primer paso para ganarle.
  • Evitar que la incertidumbre me paralice: si no apliqué bien el punto anterior lo más probable es que el no saber que va a pasar con mi situación estresante me lleve a quedarme como “conejo lampareado”, y en lugar de moverme para resolver el problema me quede quieto esperando a que los plazos se cumplan y comiéndome las uñas.
  • Los síntomas físicos que acompañan a la ansiedad se llaman somatizaciones: y son la manifestación inconsciente de cuando mis mecanismos de defensa ante el estrés no me alcanzan y mi mente inteligentemente echa mano de ciertos órganos claves para mandar ahí la ansiedad que no alcanzo a enfrentar a cambio de poder seguir funcionando en mis labores diarias, molesto y fregado, pero funcionando. Por eso el proceso va delineándose: identificar, concientizar y entendimiento de los síntomas físicos del estrés.
  • El monstruo de la incertidumbre siempre se ve más grande de lo que en realidad es: este punto no necesita mucha explicación, solamente recuerden aquel evento de vida que los tenía sellados de miedo y que nada más no se atrevieron a enfrentarlo hasta que ya no les quedaba de otra, y que al hacerlo les resultó más fácil de lo que pensaban la solución. Este fenómeno no es casualidad, la mente expectante de algo desconocido siempre nos lo hace vivir de forma exagerada sobreprotegiéndonos, hay que enfrentar los miedos que seguro los resolveremos.
  • Usa todas las herramientas a tu alcance: se vale recordar las situaciones similares del pasado que pasé exitosamente, aconsejarme de las personas que admiro, hablar, hablar y hablar de lo que me preocupa hasta cansar a los que me rodean y buscar que me ayuden todos los que me quieran. A final de cuentas salir bien librado de un problema me va a hacer más fuerte y esa fuerza es la que voy a utilizar para enfrentar el siguiente reto que me planteé la vida, porque seguramente vendrá otro.

Edilberto Peña