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Consumo de drogas, signos de alerta que no debes pasar por alto

Martha Alicia ChávezEl consumo de drogas es un problema preocupante en cualquier contexto, y que además un hijo consuma drogas, es una de las situaciones más devastadoras para toda madre y padre. Cuando nos enteramos de que esto está sucediendo, experimentamos altísimos niveles de dolor, miedo, preocupación, confusión, angustia y culpa. Por ese motivo es común que cuando un hijo pasa por esta situación, nuestro inconsciente activa un mecanismo de defensa llamado NEGACIÓN, el cual tiene por objetivo protegernos del sufrimiento que la cruda realidad nos provoca. La negación conlleva una distorsión de la realidad y el no percibir ciertos signos que, en el caso que nos ocupa, son pruebas de que nuestro hijo está consumiendo drogas. Cuando estamos en NEGACIÓN, nuestra percepción se vuelve selectiva, es decir, que sólo notamos aquellas partes de la realidad que podemos tolerar.

En éste escenario, la NEGACIÓN nos hace incapaces de ver los inconfundibles signos que indican que nuestro hijo consume drogas; con frecuencia éstos son muy claros y obvios para otras personas, pero no para los padres. Por muy doloroso que sea, es necesario reconocerlo, ya que mientras más pronto lo hagamos, más pronto podremos hacer algo al respecto.

Estos son algunos de los signos de un posible consumo de drogas:

  1. Cambios drásticos en sus patrones de sueño y alimentación. A veces duerme muchas horas y algunos días casi no duerme. A veces come demasiado y en otras ocasiones no tiene hambre.
  2. Olores extraños que impregnan su cabello y su ropa (la marihuana huele a pasto/hierba quemada)
  3. Ojos rojos y/o vidriosos
  4. Mirada perdida
  5. Pupilas dilatadas
  6. Su andar es lento y/o errático
  7. Dolor estomacal frecuente, acidez, gastritis
  8. Sonarse mucho la nariz o sorber constantemente, como si tuviera gripe
  9. Cambios drásticos en su humor y estado de ánimo: hostilidad, agresividad, intolerancia
  10. Aislamiento de la familia, con quienes le resulta muy desagradable interactuar.
  11. Nuevos amigos. Sus amigos de toda la vida (a menos que también consuman drogas) pasan a un segundo plano: no les llama ni contesta a sus mensajes, ya no sale con ellos, le caen mal.

Algunos de estos comportamientos parecen comunes de los adolescentes y pueden confundir a los padres. Es importante entender que para que lleguemos a considerar que nuestro hijo está consumiendo drogas, debe presentar varios de los signos mencionados, no sólo uno o dos. Pero varios de ellos (del 2 al 8), aunque siempre van acompañados de algunos de los otros, son casi inequívocos indicadores de consumo de drogas.

Ver la realidad sin duda nos causará tormentosos sentimientos. Pero no quererla ver, sólo complica más las cosas y alarga el tiempo en que nuestro hijo consumirá sustancias que le afectan profundamente su cuerpo, su mente, sus emociones y su dignidad. Por ello, cuando descubrimos que lo hace, es necesario poner manos a la obra cuanto antes. Esto significa buscar ayuda y orientación en un centro de tratamiento de adicciones o con un terapeuta especializado en el tema. También es muy conveniente involucrarnos en un grupo de Alanon o Familias Anónimas, que apoyan a familiares de adictos; los hay en todas partes y son sin fines de lucro. Además del gran apoyo emocional que éstos grupos proporcionan, ahí aprenderemos a manejar la situación de manera sana y adecuada. Integrarnos a uno de ellos, es lo mejor que podemos hacer para ayudar a nuestro amado hijo.

La verdad siempre sale a la luz. Es una poderosa fuerza que tarde o temprano se nos muestra porque no soporta estar oculta. Más nos vale verla cuando toca a la puerta, y afrontarla. Mejor hoy que después.

Martha Alicia Chavez - Libro - Te voy a contar una historia

Martha Alicia Chávez Martínez