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Dr_Edilberto_Peña

Corazón Partío

 

“Para que me curaste cuando estaba herío,

si hoy me dejas de nuevo con el corazón partío”.

 

Perder a la persona amada es, para términos de la psiquiatría, lo que conocemos como duelo. No importa que hablemos de perder una novia, sufrir la muerte de un familiar o que nos despidan del trabajo soñado, el mecanismo de daño sobre nuestras emociones se resume al hecho de perder para siempre al objeto amada.

 

En todos estos ejemplos nos enfrentamos a la ansiedad, angustia y desesperación de que nunca vamos a recuperar el estado de felicidad anterior, acompañado de la impotencia de cuando ya no hay nada que hacer para poder recuperarlo. En un esquema arbitrario para poder trabajar con estas situaciones en el consultorio consideramos que el duelo normal debe de durar cuando mucho tres meses después de que se presenta y termina el evento traumático que me genera el duelo.

 

Hay que poner atención al final de la frase anterior… si el evento traumático sigue en el tiempo no podemos considerar que la persona ya se encuentra lista para elaborar el duelo. Así que si sigues echándole limón a la herida de la pareja anterior buscándola, no se puede considerar que inicie el proceso de duelo hasta que por fin se de el final final de la relación.

 

En esta etapa de duelo se permite que la persona pase por sentimientos intensos, cambiantes y hasta contradictorios. La negación del evento, el enojo por la frustración, la tristeza de la pérdida, terminando con la negociación de conciliar los recuerdos positivos y negativos de una persona significativa para poder situar en la justa medida lo que se obtuvo y se aprendió de esa relación.

 

Hay que tener claro que se pueden presentar todos estos cambios para saber que vamos por el camino “normal” para salir adelante, ya que lo que más desespera a alguien en este proceso es sentir que esto nunca terminara. Si después de tres meses siguen estos sentimientos muy intensos y afectan mi funcionamiento en las diferentes áreas de mi vida, es el momento justo de buscar ayuda y así poder terminar con un… Corazón partío.

Edilberto Peña