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Corriendo de las sensaciones

Adriana CarrilloAl dedicarme a apoyar a las personas en su proceso personal y emocional, se espera de mí que tenga todas las respuestas y las formas “adecuadas” para que, eventualmente, puedan encontrar paz y sentirse mejor. La realidad es que no tengo recetas, consejos ni caminos objetivos para lograrlo.

En mi vida y en mi trabajo he notado que la mayoría, pareciera que, por naturaleza, huimos de las cosas que no se sienten “bonito”. Conozco a muy pocas personas que cuando están tristes o tienen miedo, por ejemplo, se quedan en la emoción para escuchar lo que pueden aprender de ella. Yo no soy una de esas personas. Yo corro.

Últimamente me he dado cuenta de que mi esposo, en lo que va del año, ha trabajado muchísimo en sí mismo, en escuchar la retroalimentación que le damos sobre sus reacciones a veces exacerbadas y agresivas, en ser compasivo consigo mismo y en la posibilidad de ser padre…y yo, me he hecho un poco mensa con cosas que me pasan alrededor de la posibilidad de ser madre, poner límites y hacer mi vida sin que mi esposo tenga que estar en todas las facetas de la misma. ¿El resultado? Mi esposo ha crecido mucho, es notorio su esfuerzo en su forma de actuar, y yo, en muchas áreas de mi vida estoy mejor que nunca, en otras no tanto, pero la sensación se ser chiquita en contraste con mi esposo, no se ha ido.

Cuando me di cuenta de que estoy teniendo esta sensación comencé a accionar con múltiples planes para no quedarme atrás y “alcanzar” a mi esposo en su crecimiento. Al observar para qué lo estoy queriendo hacer primero creí que tenía que ver con no querer perder a mi marido (tengo la tendencia a “futurear” y ver los peores escenarios posibles), pero ayuda noté también que, en GRAN parte, mis planes y acciones tienen que ver con no sentirme chiquita. Contactar con dicha sensación es incómodo y doloroso, mi automático se protege de eso que no se siente bien, lo cual es un recurso porque me muevo y hago cosas diferentes, pero también me impide aprender de la sensación y generar resiliencia a ella (la capacidad de estar en la sensación).

Si eres como yo, te dejo los siguientes tips que a mí me han estado sirviendo para cacharme y correr un poco menos de la sensación:

  • Pide apoyo: parece obvio, pero es de las que más se nos olvidan. A veces no vas a poder tú solo observar qué te pasa o saber manejar las sensaciones y emociones que tendrás.
  • Escucha la retroalimentación: date permiso de bajar tus defensas (que son normales) y nota qué te está pasando cuando la gente te dice cosas y lo primero que quieres hacer es justificarte, tener razón, explicarles porque no ten entienden, o algo parecido. En general cuando reaccionamos así es porque lo que nos muestran no nos gusta y nos hace sentir algo.
  • Pregúntate para qué: es una pregunta clave que te va a ayudar a saber qué estás buscando con alguna acción en particular.
  • Ten paciencia: si lo que quieres es aprender a estar en una emoción o sensación, sobre todo si duele, es normal que te cueste trabajo y generes miles de estrategias para no sentir eso. Tratarte mal por no lograrlo rápido o en excelencia también es una forma más de huir (de mis preferidas, por cierto). Parte de la resiliencia implica regresar una y otra vez, con todo y que no se sienta bien.

Espero que estos tips te ayuden en tu camino para tratarte mejor y aprender de tus emociones.

Adri.

Adriana Carrillo