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Cuando el agua de tu botella ya no es sana

Cuidar el ambiente es una excelente idea, ver nuestro planeta perjudicado por miles de botellas de plástico es algo que preocupa, pero debes de tener en cuenta que tu organismo también es importante.

SABIDURÍA QUE AYUDA: Según un artículo publicado en el diario San Francisco Chronicle, la US National and Atmospheric Administration investiga un serio problema de basura en el Océano Pacífico, actualmente existen dos grandes parches de basura en el mar, uno de ellos es “el gran parche de basura del Pacífico”, mide el doble de tamaño de Texas y flota entre Hawái y California, el otro flota entre Hawái y Japón. Cada una de estas dos desagradables montañas tiene basura de todo el mundo y el 90 por ciento es plástico. Cerca de los 90 billones de kilos de plástico que produce el mundo cada año, el 10 por ciento termina en el océano. ¿Ves la importancia de no generar basura?

Cuando el agua de tu botella ya no es sana

Cuando el agua de tu botella ya no es sana

Para cuidar el ambiente, las personas rellenan sus botellas de plástico de agua sin saber lo perjudicial que es para ellos mismos ese proceso. ¿Qué hacer? Abajo de tu botella encontrarás el símbolo de un triángulo con un número que es el tipo de plástico de la botella, están divididos por su composición química, eso indica si se pueden reciclar o si se fabrican a partir de otros plásticos.

Las botellas contienen toxinas perjudiciales para las personas, las botellas tienen benceno, un producto cancerígeno que ataca al sistema inmunitario, las dioxinas de estos plásticos perjudican al sistema reproductor. La mayoría de las botellas están fabricadas de PETE o PET y su composición química interfiere en las hormonas femeninas, engañando al cuerpo que piensa que han aumentado de forma espontánea en sangre. Algunos especialistas sospechan que por eso se adelanta la menstruación femenina.

Lo más recomendable es que laves perfectamente bien tus botellas de agua, si deseas reciclarlas, y no las tengas mucho tiempo, cámbialas periódicamente. Si te es posible, lávalas con agua caliente y con jabón.