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Cuándo los hijos se van

Mariesther Martínez ErozaAhí está, en tu pancita. Creciendo día a día. Amando su presencia y amando sin conocer aún. Sabes dónde está, pero temes lo que pueda pasar. Se dice tanto sobre riesgos en el embarazo que, aunque no quieras, los pensamientos te invaden.

Ahí está, en los juegos del parque. Creciendo día con día. Amas su desarrollo, pero temes no poderlo educar bien. Estas al pendiente de cada movimiento. Ese libro que llevas para matar el rato en el parque ni siquiera lo abres porque tus ojos están pendientes de él.

Ahí está, en la escuela. ¡Ah que trabajo costó ese primer día! Sabes donde está y quieres pensar que está seguro. Tanto se habla ahora de maestros incapaces o compañeros abusivos, pero confías y por momentos… lo sueltas.

Ahí está, en la plaza comercial viendo una película con sus amigos y con la niña que le gusta. Tú te instalas en la cafetería mas cercana, solo para estar pendiente; por si algo necesitan. Crees que están seguros porque tú estás al tanto.

Ahí está, en una fiesta. Bueno eso es lo que él te dijo y quieres creerle. Últimamente no estás segura de quienes son sus amiguitos, más bien los jóvenes con los que se rodea. Quieres pensar que están seguros porque tu los fuiste a dejar. La edad pesa y no estás despierta toda la noche. De repente cabeceas, pero recuperas la vigilia esperando el momento para verlo llegar y así poder dormir bien.

Ahí está, en su primer día de trabajo. Esta vez no aceptó la invitación para llevarlo. Dice que ya es un adulto, pero tú lo sigues viendo como tu chiquito. Piensas que está seguro, pero, tanto dicen de los jefes autoritarios y las empresas que cuando no te necesitan te dan una patada y… Espantas esos pensamientos. Seguramente tendrá éxito.

¿No te das cuenta de que uno empieza a soltarlos cuando se corta el cordón umbilical? ¿Te das cuenta de que llega un momento en que una madre tiene que confiar en esas semillas que sembró y en el amor que dedicó para cultivarlas? ¿Sabes que, si no les fortaleces las alas, llegado el momento tendrán dificultad para volar?

¿No confías en él o no confías en ti? ¡Vaya chamba que es ser mamá!

Quiero dedicar este artículo a mi hijo Guillermo. En una semana se casa. Ahí está, a punto de iniciar su propia familia y empezar su proceso para entender algún día a la loca y obsesiva mamá que le tocó en la feria de la vida.

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Mariesther Martínez Eroza