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Cuando ser fisgón te proporciona placer

fisgonEstá más que claro que en el sexo no existe una regla para determinar lo que puede ser placentero o no. Lo que a ti te excita, probablemente no tenga el mismo efecto en tus amigos o tu pareja.

Una de las prácticas sexuales más recurrentes es el voyerismo. Tal vez, el nombre no te diga mucho, pero estamos seguros de que estás familiarizado con el concepto.

Los aficionados al voyerismo, o voyeristas, son todos aquellos individuos que experimentan placer sexual al ver a otras personas en ropa interior, desnudas o realizando algún acto erótico. El punto clave, y lo que lo diferencia de la pornografía, es que el otro (u otra, según sea el caso) no sabe que es observado. ¿En español? Se excitan cuando están de fisgones.

Probablemente, te parezca algo relativamente normal. De hecho, hasta en el cine y la televisión se presentan historias de gente que le gusta espiar a sus vecinos, ¿no? El caso es que el voyerista no sólo se excita, sino que experimenta auténtico placer por ver al otro a escondidas, y en muchas ocasiones, disfrutan más esta práctica que el sexo.

Cabe aclarar que el voyerista puede o no masturbarse mientras espía. Se sabe de casos en el que el fisgón llegó al orgasmo con tan sólo observar.

¿Quiénes son más voyeristas, los hombres o las mujeres? De acuerdo con los expertos, el hombre es más propenso a ser fisgón, pero eso no quiere decir que no haya mujeres voyeristas. Simplemente, es una conducta más recurrente en el género masculino, sobre todo en aquellos individuos que recibieron una educación estricta.

Aunque es cierto que el voyerismo es una invasión directa a la intimidad de otra persona, no suele considerarse una enfermedad o un delito grave. De hecho, los psicólogos lo catalogan como problema mental cuando se manifiesta de forma compulsiva y recurrente, durante al menos seis meses.

En estos casos, es necesario que el fisgón compulsivo tome medicamentos y psicoterapia, pues su comportamiento pone en riesgo su integridad física y la de los demás.

Cabe señalar que internet ha abierto una puerta para que el voyerista dé rienda suelta a sus aficiones y goce de auténtico placer sexual observando desde simples fotos sugerentes (tan comunes en las redes sociales) hasta escenas con alto contenido erótico. Esto sin poner en riesgo su anonimato.

¿Sabes de alguien con tendencias a ser fisgón?