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cuando tenemos que dejar ir

Amilcar ValdésÚltimamente ha estado muy presente en mi vida el tema de soltar y dejar ir. Una de nuestras colaboradoras decidió que su camino no era estar con nosotros, un grupo de amigos que tenia se rompió y estoy en una racha donde varios de mis pacientes están para ser dados de alta.

No importa si es porque la persona a la que quieres decide seguir su sueño que lo lleva lejos del tuyo (ver a quien quieres crecer siempre da gusto), si es porque la vida les marco caminos diferentes y el final de la relación fue abrupto o si simplemente porque su andar juntos ha terminado; SIEMPRE terminar una relación o un ciclo es doloroso.

Es muy importante vivir ese dolor. Primero que nada la relación lo merece, si duele es debido a que lo que terminó era importante para ti. La segunda razón por la cual es importante vivir el dolor es porque el dolor nos da lecciones y nos ayuda a quedarnos con el aprendizaje.

En el primer caso que cuento me hubiera gustado disfrutar y aprender más de nuestra colaboradora. Cuando me di cuenta que se estaba yendo trate de convencerla de las ventajas de quedarse con nosotros y me perdí de varios valiosos meses con esa persona.

En el segundo caso cuando me di cuenta que la vida nos marcaba caminos diferentes pude por un lado disfrutar lo que teníamos y por otro ver si los caminos diferentes eran o no compatibles. Al ponerme de necio en mi camino alejé a personas que quiero y son importantes en mi vida.

En el tercer caso es muy doloroso dar de alta a un paciente. No es un proceso fácil, aún los pacientes que llegan con mucha “prisa” por ser dados de alta, cuando llega el momento buscan prolongarlo y buscar que no llegue ese momento.

En los 3 casos es muy importante vivir el dolor, así la próxima vez que alguien quiera seguir su sueño y buscar trabajar en otro lado podré disfrutar más el tiempo juntos. Cuando algún amigo quiera tomar un camino diferente podré evaluar el cómo sí seguir juntos o disfrutar el tiempo que la vida nos deje en lugar de lastimarnos. En el último caso, si no vivo el dolor de dar de alta a mis pacientes podría caer en el ciclo que caen muchos terapeutas y nunca darlos de alto.

Vivir el dolor y tomar tu responsabilidad es importante para tomar el proceso de aprendizaje pero sobre todo para honrar la relación que tuviste y darle el lugar importante que ocupó en tu vida y en tu corazón.

Esta semana quiero dejarte de tarea que te eches un clavado al baúl de los recuerdos y veas todas esas relaciones que terminaste enojado o teniendo la razón y te des permiso de vivir el dolor. Quizá ese dolor te muestre los errores que cometiste y sean valiosas lecciones en un futuro, quizá solo te recuerdo cosas bellas que has dejado de lado pero lo que es seguro es que te será útil.

Amilcar Valdes Farrugia