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Cuida los ojos de tus hijos de estas enfermedades

enfermedadesojosApenas descubrimos la importancia de que un oftalmólogo revise a los bebés, en su cuarta semana de vida, quisimos averiguar cuáles son las principales enfermedades que pueden afectar la vista de los pequeños.

Para ello, le robamos unos minutos a la doctora Naira Pereyra Muñoz, oftalmóloga pediatra del Hospital Infantil Privado, y le pedimos que nos contara cuáles son los padecimientos de los que tenemos que cuidar a los niños:

  • Ptosis congénita. Se da este nombre a la enfermedad en la que el niño nace con un párpado caído. Al estar completamente cubierto, ese ojo no aprende a ver y no manda estímulos al cerebro, por lo que se va perdiendo visión. Como siempre, la detección oportuna es determinante para tratar este padecimiento. Si en vez de llevar a tu pequeño con el oftalmólogo a las cuatro semanas de edad, esperas ocho meses o un año, su ojo ya tendrá un retraso en su desarrollo físico. Nunca podrá igualar al otro. Además, de que corre el riesgo de desarrollar estrabismo.
  • Catarata congénita. Al igual que en los adultos, los niños pueden desarrollar cataratas. Se trata de una especie de velo o callo que cubre el globo ocular e impide el paso de luz. Existen diferentes causas por las que un bebé puede nacer con cataratas. Éstas van desde herencia, infecciones o enfermedades asociadas a otros padecimientos. De acuerdo con la doctora Pereyra, los pequeños que tienen cataratas deben ser operados a las seis semanas de vida. Si esperas más tiempo, el niño presentará nigstamo, una enfermedad en la que les bailan los ojitos de un lado al otro, porque el cerebro no tiene en qué fijar la mirada.
  • Glaucoma congénito. Ésta es una de las enfermedades más recurrentes en los bebés. El problema es que, al no atenderse de forma oportuna, muchos niños se quedan ciegos. Este padecimiento se presenta cuando el sistema de drenaje del medio acuoso (líquido que se produce constantemente en el ojo) no está bien formado, lo que favorece que el fluido se acumule y el ojo aumente de tamaño. Al presentarse esta situación, muchos padres, y hasta pediatras, creen que el niño tiene el lagrimal tapado o que nació con ojos grandes, por lo que no se da el tratamiento adecuado y los globos oculares siguen creciendo. El exceso de medio acuoso provoca que se mueran las fibras del nervio óptico, impidiendo la comunicación entre la retina y el cerebro. A la larga, se pierde la visión por completo. Si tu bebé presenta lagrimeo excesivo, le molesta la luz, sus ojos se ven muy grandes, aprieta los párpados, y notas que todo el globo ocular se pone blanco, debes llevar al pequeño con el oftalmólogo, de forma urgente. “Si lo detectamos a tiempo, entre las dos y cuatro semanas de vida, hay buen porcentaje de que recuperen la estructura normal del ojo.  Con cirugía y medicamentos podemos hacer que mantenga su visión por más tiempo”, afirmó Pereyra.
  • Hipoplasia. Esta enfermedad puede detectarse con el tamiz visual, y consiste en una alteración del nervio óptico. El tamaño reducido de esta estructura puede estar asociado a un problema en la hipófisis (glándula ubicada en el cerebro que regula el funcionamiento de todo el organismo).
  • Retinoblastoma. Es un tumor en el ojo y que puede causar cáncer. Si se detecta a tiempo, bastará con retirar el tumor, pero si la enfermedad está avanzada, habrá que remover todo el ojo. más frecuente en niños y que causa cáncer. Puede operarse y quitar el tumor. Si durante el tamiz visual tu hijo no presenta problemas, debes mantenerte atenta y observar sus ojos con detenimiento. Fíjate si su pupila presenta una mancha blanca (leucocoria). De ser así, llévalo de inmediato al oftalmólogo.

También puedes detectar problemas en los ojos de tus hijos con ayuda de una cámara fotográfica. Activa el flash y tómale una foto. Si aparecen los llamados “ojos rojos”, tu hijo está sano, pero si una pupila se ve más grande que otra, brilla más o tiene un color diferente, debes llevarlo de inmediato con el especialista.

Es importante que tu hijo asista a todas sus revisiones oftalmológicas y que notifiques al médico de cualquier posible cambio en su desarrollo.