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Cuidar el amor, pero más el amor propio

Armando FrancoEl amor y la relación de pareja es uno de los temas que mas interesan a las personas, los negocios de lectura de tarot están llenos de clientes que quieren saber cosas acerca de este tema y los psicoterapeutas recibimos continuamente clientes con problemas y heridas de amor. Este tema que al parecer debería ser algo muy fácil y que de manera natural todo tendría que fluir a la perfección con el ser amado, en la realidad descubrimos que no lo es, que en el día a día esta comunicación amorosa se vuelve complicada y que de pronto alguno de los dos se siente ofendido o herido, o muy poco amado. En otros momentos un individuo se siente remando solo en una lancha en la que también se supone que viaja su pareja. En realidad, la relación amorosa, no es fácil, requiere de una continua atención, de un compromiso mutuo y de muchos intereses comunes, que deben tener conexión con tu pareja. El amor es una idea contraria al egoísmo, así que para conseguir una maravillosa relación, los dos deben poner continua atención en las necesidades del otro y no solo estar enfocados en las necesidades propias.

Es muy común encontrarnos con personas que se sienten solas incluso al estar dentro de una relación; esta soledad es sinónimo de incomunicación, se puede convivir y compartir actividades dentro de una relación casi muerta, donde la conexión afectiva sea prácticamente inexistente.

En toda relación; y la relación amorosa no es la excepción, la comunicación es esencial. Debe ser asertivo y expresar tanto lo que quieres como lo que no quieres. Un grabe error que muchas personas cometen, y que en su mayoría es un error de la mujer, es el no expresar sus necesidades queriendo que su pareja se de cuenta que a ella le afecta o le molesta cierta situación, y como esto muchas veces no es así ya que el hombre no pone atención en esos detalles, la mujer se va guardando y acumulando esa molestia hasta que explota, entonces esto ya no es un dialogo, sino una terrible discusión. El hombre es por naturaleza menos sensible, a él le tienes que decir con pelos y señales, puntos y comas y con toda precisión lo que deseas y lo que te molesta. Se asertivo siempre y no estés esperando que tu pareja lea tus pensamientos, ya que eso jamás va a ocurrir.

Expresa el amor, ten manifestaciones de cariño hacia tu ser amado, ya que a todos nos agrada saber que somos amados y que somos importantes para alguien. Con frecuencia usa palabras lindas y amorosas, de la nada sorprende con una bella caricia o un hermoso beso. Esto es alimento para una buena relación amorosa.

Para una relación exitosa es importante desde el principio aclarar expectativas. Dejar en claro, que esperas de mí y que espero yo de ti. Ya que a lo mejor alguno de los dos tiene expectativas que jamás habrán de cumplirse y esto provocara en algún momento tristeza, dolor y resentimiento y que tarde o temprano la relación se rompa.

Para que la relación amorosa funcione, es fundamental asegurarnos de que estamos en empatía, que queremos lo mismo y buscamos lo mismo en la vida. Si logramos coincidir el viaje será maravilloso, en cambio si descubrimos que uno va en dirección al norte y el otro al sur esto ira directo al fracaso; por mucho que se agraden a pesar de la gran atracción sexual que exista entre los dos.

Por ultimo es importante comprender que nunca tendrás una buena y sana relación amorosa con nadie mientras no logres conectar con el amor dentro de ti, e inicies por amarte profundamente a ti mismo.

Quiero despedirme con esto y compartir contigo una bella historia de amor.

Había una vez, en un lejano lugar un hermoso reino en el cual vivía una bella princesa que estaba en búsqueda de un buen postor que habría de convertirse en su esposo, nobles y ricos pretendientes llegaban de todas partes con maravillosos regalos. Dentro de estos pretendientes se encontraba un joven plebeyo que no tenia mas que ofrecer que su amor y su perseverancia. Uno por uno de los postores se presentaban frente a la princesa y le hacían sus ofrecimientos; cuando toco el turno del joven plebeyo este le dijo: “hermosa y amada princesa yo te he amado desde siempre en silencio y lo único que puedo ofrecerte es mi profundo amor y sacrificio como prueba de amor, estaré 40 días frente a tu ventana, sin probar ni un solo alimento, día, tarde y noche, soportando el frio el calor, la lluvia, la nieve y cualquier cosa que la naturaleza decida enviarme, ni un minuto me moveré de ahí, esa será la prueba de mi amor, esa será mi dote, a lo que la princesa respondió; de acuerdo, si tu cumples con tu propuesta entonces yo me casaré contigo. Y así pasaron las noches y los días; día tras día, de pronto a diferentes horas la princesa se asomaba por su ventana y ahí estaba el valiente y amoroso joven, hasta que el ultimo día cuando solamente faltaba una hora parra llegar a la meta y ante los ojos atónitos y sorprendidos de todo el mundo incluyendo la princesa, el joven se levanto tambaleante y con un gran esfuerzo se alejo para siempre. Después de años un muchacho que viajaba por una lejana ciudad se encontró al joven pretendiente e inmediatamente lo reconoció, se acerco a el y le pregunto, ¿qué paso contigo? Nunca comprendimos el por que después de tu maravilloso esfuerzo, cuando ya estabas a punto de lograr tu objetivo te levantaste en silencio y te fuiste para siempre. EL joven enamorado, después de una gran pausa y con los ojos llenos de lagrimas respondió: “La princesa no me ahorro ni un día de sufrimiento, ni siquiera una hora. No merecía mi amor”.

Armando Franco