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Culpa con la familia

Gabriela ÁvilaEn los últimos meses he traído un tema, en el cual me siento atorada, o más bien, desesperada. Hay momentos en los que me gustaría estar más cerca de mi familia y otras de plano no quiero saber mucho de ellos, y no es porque no los quiera, de hecho, los quiero demasiado. Sólo que, en estos momentos de mi vida, ya no estoy teniendo muchas alternativas que digamos.

Hace un par de años que me salí de la casa de mis padres, fue muy difícil para mí, porque soy la mayor de los 7 hermanos y porque realmente había estado a cargo de cosas que iban desde hacer la comida, hasta arreglar asuntos fungiendo como intermediaria ante diversas problemáticas. El punto es que a partir de que me salí de la casa de mis padres hay momentos en los que veo problemas y me dan ganas de regresar a la casa a resolverlos.

También últimamente es muy claro que el estilo de vida que ahora llevo no se parece al que tenía con ellos, y la verdad es que, si lo traducimos a algo más asertivo, todo lo que me pasa es que tengo culpa, y te preguntaras ¿por qué?  Creo que el simple hecho de salir de la casa de mis papas, para seguir haciendo algo diferente con mi vida, me pone en una situación en la he tenido que renunciar a seguir haciendo las cosas igual que ellos, y por loco que parezca eso da culpa.

La culpa es uno de los sentimientos mas interesantes en nuestra vida, porque tiene que ver con hacer o ir por eso que quieres, aunque en el proceso dejes o te alejes de las personas que quieres. El tema que te planteo me pasa con mi familia, pero así también pasa en otras situaciones de nuestra vida, por ejemplo, que tengas una pareja con la que te lleves bien y tus amigos no, o que en tu trabajo tú crezcas y algunos no. A continuación, te diré qué me ha funcionado a mí:

  • La culpa no se va: Eso significa que tendrás que seguir haciendo las cosas que te gusten, aunque esto implique alejarte de las personas que quieres y ponerte en paz con que la emoción no se irá, y seguir actuando con toda y la sensación, porque imagínate estar esperando que te sientas diferente, para así poder actuar. Te pones en una situación de perder, es decir, por donde le busques no hay alternativa, sin embargo, si te permites sentir la culpa es más probable que vayas por eso que quieres o que está bien para ti (una pareja que no vaya de acuerdo con los estándares que te pide tu familia, una carrera que no sea vista como algo importante para ellos, un estilo de vida que sientes que juzgan, etc.).
  • La culpa no es mala: Muchas veces se piensa que es mala y no necesariamente es así, la culpa por ejemplo me ha ayudado a impulsarme más, ver que si hago eso que me apasiona es en gran parte ayudar a mi familia desde un lugar diferente, en otras palabras, impulsarla con mi ejemplo.

Si a ti te ha pasado algo similar, cuéntamelo o bien si tu experiencia es diferente, me gustaría saberlo. Hasta la próxima.

Gaby

IdeasQueAyudan