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Mariesther Martínez Eroza

De estar solo... a estar libre.

Una vez más acerco mi cuerpo al tuyo estirando mi brazo para alcanzarte. El vacío que encuentra mi mano me hace despertar y recordar que te has ido. El vacío toma lugar en mi corazón y las venas me vuelven a doler. Te extraño. Extraño todo de ti. Lo bueno y lo no tan bueno.

Me reconozco dependiente, te reconozco indispensable. A través de estos años el tiempo modificaba el amor pero fortalecía el apego, le daba fuerza a la maldita costumbre de saber que estabas ahí. Que siempre estarías ahí.

Estoy solo. La cama y yo estamos solos. La familia está en la sala, el perro ladra en el patio, pero YO estoy SOLO. Solo con mi presente y con un futuro vacío.

Dicen que de amor no te mueres, pero juro que sientes morir. Las lágrimas llegan sin ser convocadas en el  momento más inoportuno. El dolor del alma no encuentra remedio que lo sane. El ardor en las venas es indescriptible y la posición fetal es lo único que te conforta por unos segundos. ESTOY SOLO.

Pero un día, mi cuerpo empieza a invadir ese espacio vacío en la cama. Mis brazos se estiran y al no encontrarte toman una posición más cómoda. Poco a poco empiezo a tomar posesión de este sagrado aposento que además de existir para compartirlo contigo, empieza a servir para SOÑAR. Empiezo a recuperarme, empiezo a valorar los espacios vacíos. El de la cama, el del alma, el del corazón. Un buen día mi cuerpo te extraña, pero no te necesita.

Todo espacio vacío debe ser llenado, uno decide cómo lo llena. Seguir invocando al dolor victimizándote, siendo “el pobre de mí”, poniendo un altar al abandono…. O decides voltear la vista al cielo y descubrir todo el espacio que tus alas abiertas pueden conquistar. Es momento de volar. Es momento de surgir del dolor.

El amor, la pasión y energía deben regresar a ti para construir un mundo a tu medida y dejar de adaptarlo a la medida de otros. Es tu derecho, es tu posesión. Compartirte no Entregarte. Mejorarte, no Mutilarte.

Hoy abrazo mi libertad, hoy me descubro libre y soñador. Hoy sostengo un presente nuevo y un futuro diseñado por mí. Hoy soy YO y NO ESTOY SOLO.

Estoy conmigo, estoy EN MI y porque ME TENGO es entonces que puedo DAR.

¡BENDITO AMOR POR MI MISMO!

Mariesther Martínez Eroza