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Dejar de pertenecer para seguir tus sueños

Roberto Niño de RiveraGeneralmente utilizo el primer párrafo de cada texto para explicar de lo que tratará mi columna, sin embargo en este caso es un poco más complicado. Justo el otro día me pasó que platicaba con un muy buen amigo mío, y dentro de lo que sucedía en mi vida (que según yo era algo lógico, ya me di cuenta que no) era que por estar bien con mi vida yo sentía culpa, tristeza y frustración. Le comentaba a mi amigo que yo me sentía culpable por estar en un punto de mi vida en el que parece que encontré, éste ente perdido llamado “estabilidad”. Mi amigo me miró unos 10 segundos y me contestó: No entiendo como le haces para dar tantas vueltas en tu cabeza, tu vida va bien y de todas formas encuentras la forma de pasarla mal. Ese día tuve la claridad para contarle que sucedía internamente que a través de estas emociones conseguí una vida que me gusta. Así que por eso hoy escribiré lo que le conté a mi amigo:

Roberto: Esto que te cuento tiene su fundamento, mira. Imagínate hace millones de años que los humanos vivíamos en cuevas y apenas estábamos entendiendo el mundo, éramos esclavos de nuestro instinto de supervivencia.

Amigo: Sí, si claro, conforme nos fuimos haciendo mas inteligentes, fuimos generando herramientas que nos permitieron facilitar la supervivencia.

Roberto: No, si pones a un humano muy inteligente en frente de un leopardo, el animal lo mata sin mayor complicación. Nosotros no somos grandes por ser inteligentes, somos grandes porque somos un equipo y eso nos ha permitido sobrevivir a lo largo de la historia. ¿Estas de acuerdo con que si pongo a un humano solo en la vida lo mas probable es que se muera?

Amigo: Hay sus excepciones pero si estoy de acuerdo, somos animales de manada.

Roberto: Ahora lo interesante es que estos grupos estaban basados en el juicio que tenían los humanos, entonces si llegaba una persona con un color de piel distinto o vestido distinto, lo más seguro era matarlo porque no sabíamos que iba a hacer o de dónde venía. Esto hizo que los grupos de humanos se basaran en semejanzas, aquellas personas con las que compartías algo eran los que te protegerían, el instinto de sobrevivir va de la mano con la necesidad de pertenecer. No es negociable, ni se puede modificar, inclusive actualmente los humanos somos seres sociales cuya aceptación muchas veces sigue basada en características especiales como dinero, color de piel, entre otras. Hoy en día ya somos capaces de ver que los humanos somos humanos sin importar las características que tengamos, ninguno merece más y todos somos dignos de ser amados por ser quienes somos aunque haya una resistencia por parte de la humanidad.

Amigo: Bueno, y ¿cómo se relaciona el instinto de supervivencia del humano con el hecho de que tu sientas culpa por estar bien?

Roberto: Bueno, pues así como los humanos hace millones de años basaban esto en  características físicas, lo único que ha cambiado es que el proceso dentro del humano para pertencer su manada o sistema se ha hecho más complejo, ya no nos basamos en algo tan obvio sino en cosas como la necesidad de ser exitoso o la necesidad de ser un fracaso por el sistema en el que naciste. Es decir si mi sistema esta comprometido con ser delincuentes entonces si yo le echo ganas para ser abogado pierdo una conexión con ellos, es como si eso que me permitía pertenecer y sobrevivir ya no existiera. Hay una parte dentro de nosotros que nos empuja a seguir los pasos del sistema en el que vivimos porque sentimos que si no lo hacemos de esta forma, nos dejarían de amar o se irían, tristemente, en algunos casos es cierto. Hay una parte dentro de nosotros que preferiría seguir los pasos como se los establecieron con tal de no sentir el dolor, la tristeza y culpa que te da el no pertenecer por hacer lo que tu quieres de tu vida.

Cuando terminé de decirle esto a mi amigo, los ojos se le pusieron llorosos. Se dio cuenta que él mismo hacía eso en su vida, así como todos. Algunos en menor medida que otros, hay algunos que prefieren morir en vida con tal de pertenecer.

Escribo de esto porque me gustaría que vieran qué tanto les sucede esto a ustedes y decirles que si lo quieren cambiar, es posible. Los sistemas se adaptan como una liga cuando se estira por mucho tiempo, solo hay unos precios distintos que tienes que pagar como sentir culpa de ir por tus sueños.

Roberto Niño de Rivera