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Francisco Javier GarridoSomos un resultado; pero no el definitivo de la raza humana, ni de tu particularidad y menos de una identidad nacional. Somos una verdad andante y latente; más no definitiva de la evolución social. Cumplimos con los patrones y las programaciones biológicas con las que la naturaleza nos dotó y nos arrojó a este mundo a través de un cuerpo, hecho de materia y divinidad. Nos arrojó a esta nuestra concepción de la realidad; donde coexisten las formas sutiles como la idea, el pensamiento, el espíritu, el alma, “el conocimiento” y sus creencias.

Nos desenvolvemos siguiendo las formas de la educación que nos fue inculcada desde muy pequeños; es decir: vivimos como aprendimos que los seres humanos cercanos lo hacían. Mostramos el acto reflejo en el espejo de la sociedad que nos crió y nos fue moldeando. Más, una pequeña pizca de azarosidad, elecciones a voluntad y personalidad(es). Es lo que somos.

Aceptar esta significación es acercarnos a esclarecer y analizar los Nímios de nuestra existencia. Y este es un legado que se presume tenemos por  diferencia y superioridad a las bestias.

Nosotros somos “conscientes” de que existimos.

Este renglón resume y expone una tesis sustanciosa. A veces las personas confunden el ser con el existir pero, el ser exige aún más que el sencillo hecho de existir. El existir puede ser flexible con el estar o no estar. Pero el ser es un resultado de estar, de existir, de actuar y de apremiar la conciencia y avanzar.

En esta era de fácil acceso a la información, la veracidad toma disfraces subjetivos, imperdurables y frágiles.

“La verdad de un hombre es el resultado vital de sí mismo; ese hombre es resultado de su sociedad y su tiempo” por ejemplo: Las verdades de Platón, Sócrates, Aristóteles. Han trascendido su tiempo y llegado a nosotros, la verdad de Jesús de Nazaret, la de Benito Juárez, Lao tse, Lord Bacon, Elonk must; entre otros diversos ejemplos, encamina nuestra realidad, la realidad que el ser acepta como única. Muchas de estas verdades rigen nuestras vidas y otras tantas se pierden cuando la información no toma práctica en la vida diaria. Cuando su calidad no alcanza nuestro interés; pero también lo hace cuando ésta sobrepasa lo que nosotros consideramos los límites, límites que se han creado por diversos factores e imperceptibles programaciones muchas veces manipuladas por el sistema social.

La información es importante porque es la materia prima. En este caso se manifiesta como un camino y este camino nos lleva a querer creer en la verdad. La verdad no es subjetiva;La realidad si y la magia está en el credo particular más que en el colectivo.

Existen muchas formas de la verdad. algunas más sólidas. otras no tanto; pero es la verdad la guía de nuestra existencia. lo importante que debemos tomar en cuenta es que exige en nosotros la necesidad; debemos conocer la verdad. Y solo podremos llegar a ella a través de la experiencia; más allá de las experiencias que nos puedan ofrecer los libros, los informes o la interpretación intelectual, emocional o sexual que nuestro cuerpo nos da. Debemos poner en duda una sola interpretación y entrar a conciencia en el reconocimiento de la verdad y después de asimilarla; actuar en nuestra vida basarse en ello o no. Porque cuando conoces la verdad también puede aceptar la mentira siempre dependiendo de nuestros objetivos. (Ya que las generales siempre justifican lo opuesto) por ejemplo:

“Todos somos especiales” es una generalidad que justifica “nadie es especial”

Así cuando se habla de todo lo real se justifica la irrealidad.

El conocimiento debe atravesar el proceso que va desde la información hasta la práctica. De la práctica a asimilar la información y convertirla en el conocimiento y del conocimiento a la experiencia particular, de allí a la experiencia vivida, a la experiencia natural y será ahí entonces que el conocimiento se hace un “UNO” íntegro con el ser y con la existencia.

Aceptar o negar todo lo anterior descrito es la base fundamental del ejercicio más maravilloso en la vida y sobre lo que están creadas la mayoría de mis columnas: La magia del poder.

“Poder conocer el poder”

Esto nos ayudará a crear en nosotros el nuevo ser, el que en verdad se necesita en todos los aspectos que podamos poner en una mesa de debate. Desde los nuevos seres que nos dirán como están las cosas en Marte o la siguiente visita a la Luna; hasta como es que nuestra selección nacional podría ganar un Mundial. Es decir desde lo familiar, coloquial, científico, académico, económico hasta lo ético, espiritual y lo más trascendental.

Pensamiento, acción y retroalimentación como base de nuestro día a día para obtener verdaderos resultados. Y es así como el saber llega a la construcción del ser.

Francisco Javier Garrido

Francisco Javier Garrido Ruíz