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Descubre si sufres memoria relajada y qué la provoca

MARIESTHEREn mis tiempos, es decir no hace mucho, perder la memoria era sinónimo de amnesia. Sobre todo en las telenovelas, de forma por demás científica, veíamos casos de personajes que por un mal golpe en la cabeza perdían la tal memoria. Aunque después con un buen golpe, la recuperaban.

Hoy en día vemos un fenómeno que se nos hace peligrosamente común y es la perdida de memoria a corto plazo.

Quién no ha vivido la penosa experiencia de llegar al mostrador de la tienda y decir: “¿qué venía a comprar?” o de querer gritarle a tu hijo y preguntarte “¿cómo se llama éste canijo?, o de marcarle a tu mejor amiga y decirle “ya no me acuerdo que te iba a platicar”.

Antes justificábamos este asunto con la edad. Porque con la edad todo se olvida, menos lo que nos conviene. Pero hoy en día vemos a niños y jovencitos con el mismo síndrome: Memoria relajada.

El cerebro en los adultos tiene alrededor de 100,000 millones de neuronas con aproximadamente 100 billones de interconexiones sinápticas entre ellas. Con esto podemos almacenar entre 1 y 10 terabytes de información. La edad no va debilitando la función, lo que la debilita es la falta de uso. Todo lo que no se utiliza, se atrofia.

¿Cuál es nuestro problema y el problema de los jóvenes hoy en día? Que usamos la tecnología para sustituir las funciones más elementales de nuestro cerebro.

Hoy nuestro celular es nuestra “memoria alterna”. En él se encuentran los teléfonos de todos nuestros amigos y eso está bien, pero si queremos llamar a nuestros seres más cercanos, a esos que aparecen en el rubro “llámese en caso de emergencia”, si no hay señal, o no hay batería o se nos pierde el celular, entonces la emergencia valió para nada.

Nuestra “memoria alterna” nos lleva a lugares de destino con esos maravillosos mapas virtuales donde una amable extranjera nos dicta calle por calle hasta llevarnos al lugar indicado. Pero si te dejan en ese lugar sin celular, te dan dos vueltas y un sombrerazo, te apuesto a que no sabes cómo salir de ahí; y ¿sabes por qué? ¡Pues porque la calle se la sabía la extranjera, no tú!

A través de memes declaramos nuestro amor y se nos olvida hacerlo frente a frente mirándonos a los ojos. A través de un perfil vendemos una imagen y al apagar el dispositivo regresamos a una vida real que no nos llena y por eso nos volvemos a conectar desconectándonos de nosotros mismos.

Dios no se equivoca. Nos dotó de mente, cuerpo y espíritu para convertirnos en un Gran Yo. Lo virtual es una herramienta que ese Yo puede usar; pero veo con tristeza que ese mundo virtual empieza a tomar un poder que le cedemos poniendo en riesgo nuestras habilidades más elementales

No perdamos la memoria, no perdamos el control. No nos perdamos a nosotros mismos. La memoria se alimenta del aprendizaje y de aplicar en nuestra vida ese aprendizaje.

No te quedes sin amigos si se pierde el celular. Haz ejercicios mentales diariamente. Memoriza los teléfonos de los más cercanos. Lee mucho y por lo que más quieras… apréndete los nombres de tus hijos jejeje.

Mariesther Martínez Eroza