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Dile adiós a tus productos de limpieza ¡Dañan la salud!

productos_de_limpiezaPon mucha atención a esta nota, pues está por cambiar por completo tus hábitos de limpieza. Antes que nada, contestanos una sencilla pregunta: cuando aseas el baño y la cocina, ¿sueles estornudar, jadear o toser?

Si tu respuesta es afirmativa, debes saber que estas reacciones son una clara señal de que los productos que usas están dañando tus pulmones.

De hecho, la Sociedad Europea de Enfermedades Respiratorias alertó recientemente que la exposición continua a estos artículos puede ocasionar Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), lo cual incluye bronquitis y enfisema pulmonar.

Tras realizar un estudio en el que dieron seguimiento a 5 mil mujeres, durante 20 años, investigadores noruegos descubrieron que aquellas que se dedicaban a la limpieza presentaban un deterioro de su capacidad pulmonar 17% mayor al de una mujer promedio.

Y si crees que por no dedicarte profesionalmente a la limpieza te salva de este daño, estás muy equivocada, pues las mujeres que únicamente limpiaban su casa con regularidad mostraron un deterioro de su capacidad pulmonar 14% mayor.

Esto se debe a que los productos de limpieza contienen químicos dañinos, como el amoníaco, que irrita las vías respiratorias y puede causar alergias.

Para disminuir el riesgo de desarrollar EPOC, la Sociedad Europea de Enfermedades Respiratorias recomiendan:

  • Revisar las etiquetas para saber qué ingredientes nocivos hay en tus productos de limpieza.
  • Seguir las instrucciones del uso de los productos con mucho cuidado.
  • Evitar productos en aerosol, que dispersen los químicos en el aire que respiras. Prefiere limpiadores que se aplican sobre un trapo o directo en las superficies.
  • Ventila bien la habitación que estés limpiando, abriendo puertas y ventanas.
  • Evita usar agua caliente, ya que esta se evapora, facilitando que respires los vapores de los químicos en tus productos.

Si lo prefieres, puedes optar por productos naturales, como el bicarbonato de sodio, el vinagre blanco y el jugo de limón.