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Dios te dio un talento y tienes que usarlo

Kris DurdenEl chico realmente tenía talento. El profesor recordó lo difícil que había sido para él hacer la tesis. Lo que muchos otros realizaban en 6 meses, el muchacho había conseguido hacer en sólo seis días, pero seguía preguntándose por qué era que dejaba todo para el final.

El chico había demostrado ser muy inteligente al pasar todos sus exámenes con excelencia, pero si se trataba de entregar tareas prefería irse de pinta con sus amigos. Brillante, pero holgazán.
No sólo tenía enfrente una de las tesis más rápidas jamás escritas, sino que también era una de las mejor estructuradas, desafiantes y revolucionarias. En un principio el profesor buscó por todos los medios cómo descubrir de dónde la había sacado y se empeñaba en creer que la había robado de algún sitio en internet, pero después de buscar por días y con todos los métodos que conocía no encontró ni un solo párrafo idéntico ni en internet ni en ninguna otra biblioteca.

Lo pasó a un salón de clases y frente a otros profesores le pidieron responder preguntas complejas basadas en ideas radicales encontradas en la tesis y había respondido a todas ellas muy asertivamente aunque con un poco de antipatía.

Era un trabajo único e impecable.

Para cuando agotó todos sus métodos para desenmascarar plagios editoriales tuvo que reconocer que estaba realmente ante un genio y que moriría sin conocer a una persona más inteligente que aquél muchacho. En cierta forma se arrepentía de haberlo tratado todo el año como un cáncer, pero el sistema decía que así tenía que tratarse a un individuo que no sigue las reglas. Así se tenía que tratar a alguien diferente.

Durante algunos días no se pudo sacar de la cabeza todo el potencial de aquél chaval, que si quisiera podría ser una de las grandes mentes de la NASA o hasta uno de esos nuevos programadores millonarios a los 25 años de edad. Al final lo dejó partir de la universidad pensando en todas las posibilidades.

Los años pasaron sólo para corroborar que en realidad no conocería estudiante más brillante que aquél, pero la vida da vueltas.

Una noche mientras regresaba de una junta en el corporativo se encontró con el cañón de un arma poyado justo en la sien. Lo primero que hizo fue levantar las manos despacio y pensar que nada de lo que traía valía más que su vida y que le daría todas sus pertenencias a ese asqueroso cáncer del mundo, pero cuándo el asaltante se puso frente a él, pudo ver detrás de esa espesa mata y piel tostada por el sol una mirada inteligente, pero a la vez perdida en su realidad y supo que ya la había visto tiempo atrás, sólo que más cuerda.

–He utilizado –Comenzó el profesor titubeando un poco, para después aclararse la garganta y continuar más firme–. He utilizado tu tesis por más de 10 años para decirle a mis alumnos cuál es el propósito de todos esos años preparándose –En ese momento la mano del asaltante que sostenía la imponerte arma comenzó a temblar y en su mirada el profesor pudo ver como la poca su salud mental que quedaba comenzaba a desmoronarse –. Le he repito a mis alumnos una y otra vez que no sólo se están preparando para un mundo competitivo, sino que también están tratando de dejar algo que mejora la calidad de vida de las personas que están por seguir sus pasos. Desde que tu tesis llegó a nuestro poder, no ha sido otra cosa mas que una fuente de inspiración que nos ha traído nuevas y más visionarios textos. Permíteme decir que ninguna ha sido tan buena como la tuya y mucho menos se ha realizado en un periodo tan breve –El sujeto bajó el arma y por la sucia piel de su cara rodó una lágrima –. Cuando te fuiste cambié mi método de enseñanza y me tomé el tiempo para mirar en cada uno de mis alumnos sus virtudes y trabajar no con un grupo, sino con individuos y jamás tuvimos tantas notas buenas en la facultad. Muchacho, permíteme admitir frente a ti lo que he dicho a mis estudiantes durante años… Si el mundo tuviera más personas como tú y menos como yo, este sería un mejor lugar.

El hombre ya no pudo sostener la mirada y se llevó una mano a la cara para cubrir sus lágrimas y el profesor no pudo contener un abrazo.

 

No sé si creas o no en Dios, pero si Él existe, estoy seguro de que no te mandó al mundo para que vivieras una existencia egoísta, pensando en ti, en tu familia y las personas más cercanas a ti. Creo que a todos y cada uno de nosotros (incluyéndote) nos dio más de un talento especial para desarrollarlo y hacer la diferencia en la vida de los seres que amamos, en la de los que no conocemos y también en la de los que aún no han nacido. La capacidad de comunicarnos y cambiar la forma en la que viven los humanos a generaciones de distancia de nuestra pobre existencia.

Hoy trato de ayudar a una persona que nunca he visto y que tal vez nunca veré. Hoy tú puedes leerme y no sabes si estoy bien o mal, o si hace mucho dejé que de existir, pero aquí estoy, tratando de cambiar tu vida para que hagas una diferencia en este mundo. Esa es la magia.

Dios te dio un talento y si no lo usas, cuando llegues al otro lado y te encuentres de frente a Él, mirándolo tan diminuto como un animalito, te aseguro que Él va a estar muy molesto contigo por no haber usado ese talento para ayudar.

 

Kris Durden