Lo que tienes que saber sobre las drogas auditivas

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Desde el año 2007 inicio un debate luego de que un portal electrónico asegurara que es posible simular los efectos de sustancias como la marihuana y la cocaína (drogarse) con tan sólo escuchar algunos sonidos.

Lo cierto es que se trata de un descubrimiento de 1839, cuando el físico prusiano Heinrich Wilhelm Dove descubrió los efectos que pueden tener los pulsos binaurales en el cerebro. Un tono binaural genera sonido con una frecuencia diferente en cada oído, provocando un zumbido dentro de tu cabeza. De esta manera la mente del individuo mezcla los sonidos y hace que haya una percepción distinta de lo que realmente se emite, algo que confunde a quien los escucha. Se dice que estos sonidos se inducen en estados Alfa o Delta que son estados de meditación o relajación, como cuando vas a meditar y tan profundos como cuando duermes.

El descubrimiento lo comenzó a aplicar el portal de I-Doser en 2007, vendiendo aplicaciones de descarga para diferentes dispositivos. Éste portal inauguró el negocio de las llamadas “drogas auditivas”, vendiendo aplicaciones donde promete a sus clientes sentir los mismos efectos que la marihuana y la cocaína con tan sólo escuchar sonidos guardados en archivos con formato MP3. Quienes venden las aplicaciones aseguran que sus tonos crean actividad eléctrica en tu cerebro capaz de sincronizar  sus ondas con las ondas que se leen en cerebros bajo la influencia de drogas, en extrema relajación o meditación.

El negocio de las drogas auditivas

Existen detractores y gente a favor de las llamadas drogas auditivas, hay especialistas y científicos que aseguran que los sonidos binaurales pueden ser usados para fines terapéuticos y para ayudar a las personas con problemas de estrés, de lento aprendizaje, de insomnio o con déficit de atención, incluso puede ayudar a incrementar el coeficiente intelectual. Sin embargo la empresa I-Doser y otras compañías que cuentan con más especialistas e investigadores en esta área de estudio se han enfocado más a perfeccionar los sonidos que más ganancias deja, o sea, las aplicaciones más vendidas, las más pedidas por el público, que finalmente son las más perjudiciales.

Por otra parte hay muchos especialistas e investigadores detractores. Científicos como Steven Novella, neurólogo de la Universidad de Yale, asegura que no existe ninguna investigación que confirme que funcione más allá del efecto placebo (como cuando le das una pastilla que sólo tiene azúcar a una persona y hacer que con esto se sienta curada). Otros especialistas de la Universidad de salud y ciencia de Oregón manifestaron su escepticismo mediante pruebas científicas que aseguran que no existen pruebas que avalen la sincronización de ondas cerebrales.

Riesgos a la salud

Mientras son peras o manzanas, lo que es totalmente seguro es que los sonidos que venden estas compañías pueden generar adicción y por consecuencia daños cerebrales como la epilepsia, además de daños en los oídos. La adicción a esta droga no tóxica induce a padecer episodios de neurosis y cambios en la conducta. El comportamiento del adicto es parecido al comportamiento de quien consume drogas, cada vez quiere más, de ésta manera el cliente aumenta la práctica y quiere escuchar mejores sonidos, para no dejar de sentir los efectos de la primera vez.

Lo lamentable de estas drogas es que hay pocos estudios sobre este tema y poca difusión en los medios de comunicación. Así que el adicto tiene pocas o nulas opciones de encontrar ayuda o algún centro de rehabilitación con las herramientas para ayudarlo, sobre todo en nuestro país, México.

Alberto Brito