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Mariesther Martínez Eroza

EL FENÓMENO DE LA MADRE AUSENTE 

 

Me gustaría puntualizar que el hecho de que muchas mujeres salgamos a trabajar y busquemos un desarrollo personal es un derecho que la historia nos debía. Mujeres valientes nutren cada día las filas de un ejército que crece y lo seguirá haciendo en las oficinas, en las plantas de producción, en las fuerzas de ventas, la política, la ciencia, el deporte, el arte y todos los ámbitos posibles. También encontramos un nuevo panorama de desarrollo personal que nos permite trabajar con nuestra autoestima e iniciar un camino de crecimiento personal para encontrarnos a nosotras mismas.

Sin embargo no podemos pasar por alto que “algo “está pasando en los hogares desde que la madre salió de él. Algo pasa con los valores, con la educación de nuestros hijos, con los hábitos alimenticios, con la armonía y el estrés que las mujeres tenemos en la actualidad.

El tema del padre ausente tristemente es un tema por muchos conocido. Pero cuando el padre se ausentó, quedó una mujer a cargo de todo y muchas mujeres hemos demostrado que a pesar del dolor y los sacrificios, hemos sabido sacar adelante un hogar, hijos y a nosotras mismas con el menor daño posible a nuestra ya lastimada dignidad; y las cosas han salido bien.

Pero cuando la madre se ausenta, ¿quién queda a cargo? ¿Quién atiende a los hijos, quien nutre el hogar? ¿Quién enseña las palabras mágicas ”gracias” y “por favor” ¿Quién teje el tejido social?

Ojalá y nos encarguemos de construir una buena red de apoyo como un marido evolucionado que cubra el frente, y en caso de que no exista pareja, pues la abuela, la suegra o la cuñada; y si la situación económica lo permite la nana o una buena guardería. El problema es cuando la madre se ausenta no solo físicamente sino que evade la responsabilidad y deja a sus hijos a cargo de quien sabe quién, como la tv no supervisada, el internet, los videojuegos, las pandillas y las malas compañías.

La madre puede estar ausente de distintas formas. Yo conozco muchas mujeres que trabajan pero que haciendo malabares todo el tiempo son capaces de cubrir muchos frentes y sus hijos se sienten apoyados y la presencia de la madre está ahí. Y también conozco madres que están ahí físicamente pero como todo buen mueble, ni se enteran de lo que pasa en la vida y en las emociones de sus hijos.

 

Estar o no estar no es el problema; sino que tanta atención le ponemos al hogar.  ¿Se siente tu presencia en los detalles? ¿Le dices a tus hijos cuantos los amas mirándolos a los ojos y no por Facebook? ¿Los escuchas antes de darles órdenes y decirles todo lo que tienen que hacer?¿Respetas más sus horarios que los de tu jefe o tu empresa?

Reflexiona; ESTÁS AUSENTE O ESTAS PRESENTE…

Mariesther Martínez Eroza