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El poder del enfoque

 

Armando Franco

Armando Franco

En cierta ocasión una mujer me decía: “¿Por qué será que nunca obtengo lo que quiero?”. Deseo un amor en una relación de pareja estable, deseo sentirme bien y en paz conmigo misma, sin embargo pareciera que siempre la vida me niega esta posibilidad.

¿Cuántos de ustedes se encuentran en una posición similar a esta mujer?, tal vez no en el tema del amor, algunos el problema lo sienten en algún otro contexto de sus vidas pero del mismo modo sienten que no están obteniendo lo deseado.

Y mi respuesta es que en realidad no han desarrollado un deseo arrasador por lo que dicen desear. Una parte de ti dice quiero esto, pero tus pensamientos divagan en otras cosas aparentemente superficiales y en ocasiones contrarias. En la mayoría de los casos la persona tiene una idea muy vaga de lo que siente desear y jamás se han sentado a desarrollar una meta totalmente especifica; Hay quien piensa quiero ganar más dinero de lo que gano ahora, pero ¿cuánto es eso?, un triste peso es más dinero. ¿Si tu tuvieras una moneda más en este instante, ya solucionarías tus problemas económicos? ¿Verdad que no? Lo primero que tienes que hacer es el desarrollar una meta perfectamente clara, ya que “el que no sabe a dónde va, ya llego”. Quien no mantiene el enfoque en su destino tiende a perderse y a mantenerse divagando en su vida. Y en esta desorientación el individuo comienza a buscar la solución en lugares donde evidentemente no la encontrará. Es como perder las lleves de tu auto dentro de tu casa y salir a buscarlas al parque de tu barrio con la idea de que ahí hay más luz y en este sitio podrás ver mejor (absurdo, ¿verdad?), pues en situaciones tan estúpidas como esta cae la persona que pierde el enfoque.

 

En el caso de la mujer del ejemplo con el que inicie este escrito, una mujer madura, me decía que deseaba una hermosa relación con un hombre comprometido, dispuesto a hacer una familia con ella, un hombre sano con bellos sentimientos, que pudiera ofrecerle una vida feliz y estable; Pero de manera inconsciente lo que hacía la llevaba hacia otros resultados, le gustaban hombres mucho más jóvenes que ella, inmaduros sin deseo a comprometerse, le encantaba andar de antro en antro, rodeada de amigos adictos. En un ejemplo como este, podemos notar la clara contradicción.

 

Es importante que te des cuenta que en la vida no obtendrás lo que dices desear, sino los pensamientos que mantienes en tu mente y las acciones que ejecutes para obtener ese objeto del deseo.

 

Tu vida va hacia donde enfocas tu pensamiento.

 

Hace años a los pilotos de autos de carreras se les entrenaba en autos arreglados en los cuales el copiloto -que era su coach- y este, podía alterar funciones del auto por medio de un tablero, así que en una recta a alta velocidad el coach provocaba un derrape y mientras el auto se acercaba a gran velocidad hacia el muro, el entrenador observaba con atención la reacción del piloto, si este volteaba a ver el muro de contención, de inmediato el entrenador lo tomaba del rostro y lo giraba cambiando su enfoque y obligándolo a mirar el camino. ¿Por qué crees que hacia esto? Pues la respuesta es simple, si le permitía al piloto mantener el enfoque en el muro, el auto acabaría estrellado ahí, al obligarlo a mirar el camino el auto casi mágicamente terminaba en la dirección correcta. Esto que para el piloto sucede en décimas de segundos, está pasando en tu vida todo el tiempo. Tu vida va hacia donde mantienes el enfoque de tus pensamientos.

 

Por lo cual debes de dejar de enfocar lo que no quieres y comenzar a enfocar justo lo que sí quieres. Solo tenemos acceso al pensamiento de manera afirmativa, es como si el inconsciente no registrara el no. Si yo te dijera, no pienses en un perro corriendo, tú inevitablemente tendrías que pensarlo para entender lo que yo te estoy pidiendo y ya después de hacerlo sabrías en qué quiero que no pienses, pero de entrada ya lo habrías hecho; por esto, jamás te enfoques en lo que no quieres. Si tu mente está obsesivamente pensando, “no quiero sentirme triste, no quiero sentirme triste, no quiero sentirme triste…” pues el resultado será que te mantendrás en un estado de tristeza. Si lo que quieres es sentirte bien, entonces tu enfoque debe ser, “me siento bien, me siento contento, me siento feliz”.

 

Mantén tu enfoque, crea una meta específica y precisa que esté redactada de manera afirmativa, desarrolla un deseo arrasador por lo que quieres y después asegúrate que tus acciones se encuentran alineadas de manera congruente con tu objetivo. Entonces podrás tener una buena cosecha y disfrutar de los resultados obtenidos.

 

Armando Franco