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Martha Sánchez NavarroLa palabra pecado, proviene de latín "pecatus" y significa, errar, equivocarse, no dar en el blanco. ¿Qué diferencia verdad? Pecar, simplemente quiere decir equivocarse, errar y un error es para ser corregido, ¡no castigado!

El único error real, es el sentirnos separados de la "Fuente" de nuestro origen, nuestra esencia. La única equivocación ha sido, creer que estamos solos, abandonados a nuestra suerte y pensar que lo malo que vivimos, es voluntad de Dios. La Fuente que nos creó, es amor, perfección, abundancia, bondad y todo lo bueno que puedas pensar. Échale un ojito a todo lo que ha creado la Fuente, incluyéndote a ti, ¿puedes ver la belleza, el amor, la divinidad reflejada en cada una de sus creaciones? A diferencia de lo que el hombre a creado, porque estamos hechos a su imagen y semejanza, por lo tanto somos co-creadores también, con el libre albedrío para escoger qué crear.

Hemos creado cosas maravillosas y otras, no tanto. Pero nada tiene que ver, con la voluntad de Dios, ya que su voluntad siempre es buena, al regalarnos la libertad de escoger, es donde está la diferencia. La mayoría sabemos lo que está bien y lo que no, también sabemos lo que es bueno para nosotros y lo que no lo es. Con esta libertad de poder escoger, cada quien es responsable de lo que vive, no culpable, pero si responsable.

Si recordáramos quiénes somos y de dónde venimos, escogeríamos mejor, a sabiendas que merecemos todo lo bueno y que es lo mismo que la Fuente provee y quiere para nosotros. Por resistirnos a que fluya la energía de la Fuente de forma perfecta, creamos justo lo que no queremos vivir, creyendo que no podemos hacer nada y sintiéndonos víctimas de las circunstancias. Siempre estamos conectados a la Fuente, estemos conscientes o no, es lo que hace que nuestro corazón lata y la sangre fluya, que los ríos lleguen al mar, que cada día salga el sol y le de la bienvenida a la luna.

Todos estos milagros suceden, ¡sin que tú ni yo hagamos nada! Es la misma Fuente que tiene cosa maravillosa para nosotros, pero debemos pensarlas, creer que es posible, debemos crearlas, con la absoluta certeza de que las merecemos y de que son para nuestro bien y de todos los que nos rodean. Se trata de festejar estar en cuerpo, en el mundo de la forma, manifestando la materia.

Si te das cuenta es un gran regalo, nosotros no somos de este mundo, somos del reino Espiritual, viviendo una experiencia humana. Por eso nada de lo que creemos nos lo vamos a llevar, únicamente la energía, la emoción, los recuerdos. Es por esto que nunca hemos estado desconectados de la Fuente, era pura apariencia y lo único que necesitas hacer, es conectarte dando gracias de ante mano, por aquello que deseas y abrirte a recibirlo.

Todo padre-madre quiere lo mejor para sus hijos, el nuestro también, manifiesta tu libre albedrío en conciencia y haz de tu vida un paraíso en la tierra.

Te quiere Martha

Martha Sánchez Navarro