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Enseña a tu pareja a ser un buen amante

Alessia Di BariMuchas veces me preguntan: “¿Cómo puedo enseñarle a mi pareja qué me gusta y/o me funciona en la cama?” Según mi experiencia, les hice una pequeña lista de 5 puntos que les puede apoyar a abordar este tema con su pareja:

  1. El placer empieza en casa. Primero tú.

Como siempre, es complicado pedir algo, que tu no sabes cómo hacer; empieza por conocerte a ti, por ver qué te gusta, qué necesitas y dártelo.

Roma no se hizo en un día, así que date permiso de ir poco a poco, a tu ritmo y el de tu pareja. Probablemente no salga bien a la primera, es ensayo y error, ir aprendiendo de sus errores y mejorar encuentro con encuentro… un cambio a la vez.

  1. Feedback “hamburguesa”.

Es decir, la manera de darle retroalimentación –en el ideal de los casos- va de la siguiente manera: primero le dices algo lindo y que sí funciona (pan), después el área de oportunidad –es decir- lo que no está funcionando o no te gusta (carne); finalmente cierras con algo que sí funciona y te gusta mucho de tu pareja (pan) ¿Quedó claro? La idea es que darle la retroalimentación dura o difícil, entre mínimo dos cosas que sí funcionen entre ustedes, que te gusten y tu pareja haga muy bien.

  1. Con todo y todo.

Algo que comúnmente nos frena para hablar con nuestra pareja acerca de aquello que no está funcionando es la pena. Sí, la vergüenza, el miedo y la pena son sensaciones que nos atoran y muchas veces nos impiden hacernos cargo de nuestra necesidad.

Es importante que te des chance de sentir lo que sea que estés sintiendo, pero con todo y todo, hables con tu pareja y le expongas qué necesitas y qué sientes que no está funcionando. Te mereces la relación que quieres y para eso, es importante tener estas pláticas –por incómodas- que sean.

  1. Se vale guiar. No tiene que adivinar.

Sí, nuestra pareja no tiene una bola de cristal ni tiene por qué saber qué nos sucede sino le decimos y/o le mostramos qué nos gusta. Tal vez guiar su mano, susurrarle qué quieres que te haga, escribirle un correo sexualmente explícito con todo lo que te gustaría que te hiciera o incluso –por qué no- masturbarte frente a él/ella para que pueda ver qué y cómo te gusta.

Al final, opciones hay miles, lo importante es que te arriesgues a empezar por algún lado, el que te sea menos difícil y de ahí, ir paso a paso, haciendo esos otros que te cuestan más trabajo. También, otra opción, es pedir apoyo profesional, no tienes que poder solo(a) con lo que estás viviendo y/o atravesando.

Alessia Di Bari