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¿Eres adicto a algo? Esto te interesa

Armando Franco   Se considera adicción a una enfermedad crónica y recurrente que se caracteriza por una búsqueda patológica de la recompensa y/o alivio a través del uso de una sustancia u otras conductas. Esto implica una incapacidad de controlar la conducta, dificultad para la abstinencia permanente y deseo imperioso de consumo.

Además del consumo de sustancias psicoactivas existen adicciones al sexo, al juego, a la pornografía, a la televisión, al teléfono móvil, al internet, a una cierta persona y muchas cosas más.

Es importante tener claro que nuestra mente inconsciente buscará siempre lo mejor para nosotros.   Y para poder comprender en profundidad el por qué un individuo puede caer preso de una terrible adicción, quiero partir de una presuposición básica que nos permitirá darle luz a este asunto, así podrás entender el por qué esto sucede. Esta presuposición es: “Toda conducta tiene siempre una intención positiva”. Cualquier conducta por estúpida y absurda que parezca, el individuo la realizará siempre en el fondo buscando algo positivo para él, incluso si hablamos de la conducta de suicidio esto es una realidad. Imagina que uno de tus vecinos en este momento toma una pistola, la introduce en su boca y después dispara quitándose la vida. De inmediato tú podrás pensar, que estúpida conducta tuvo -con lo cual yo también estaría de acuerdo- su conducta fue estúpida, aunque te puedo asegurar que su intención fue positiva. Quizá esto te cueste trabajo verlo, ya que de inmediato tu podrías pensar que no debió hacerlo, que seguramente habrían muchas y diversas opciones para enfrentar y solucionar sus problemas, pero sabes, él no veía estas opciones. Ahora te pregunto: ¿Qué intención positiva, podría haber buscado atrás de quitarse la vida? Y después de darle varias vueltas a este asunto, llegarás a la conclusión que su intención positiva fue –mínimo- dejar de sufrir.

La conducta adictiva siempre va ligada inconscientemente, a estados internos y emociones bellas y poderosas.

Hablemos de una de las conducta adictivas más absurda, que es el fumar. Si a cualquier niño que jamás ha fumado le damos un cigarro y le decimos que chupe el humo y después lo trague, inmediatamente provocaremos una reacción desagradable de asfixia y el pequeño de inmediato buscará expulsar el humo de sus pulmones. Esta es la reacción natural. Entonces si la primer experiencia en ello nunca es agradable, ¿Por qué el individuo insistirá una y otra ves hasta que se vuelva experto y se enganche en una adicción que probablemente lo llevará a generar cáncer en los pulmones y después a morir? La respuesta es esta: Los individuos comienzan a fumar en la etapa de la adolescencia, durante la secundaria o preparatoria, en esta etapa el joven siempre desea ser más grande, para que lo traten como adulto, y tener la libertad de hacer lo que quiera y poder entrar a cualquier sitio, llámese antro, bar o lo que sea. Y algo que ve que solo los grandes hacen es el fumar, así que para ser aceptado por el grupo de los más grandes de la escuela, este comienza a fumar, primero sin disfrutarlo, hasta que a través de tantas repeticiones llega a hacerlo placenteramente. Con esto se siente adaptado y aceptado por el grupo e inconscientemente se llena de seguridad y valor. Y así los años van transcurriendo hasta que de pronto, es un adulto lleno de responsabilidades y retos, un adulto que cuando se siente presionado e inseguro, sin ser consciente de ello, de inmediato se lleva el cigarro a la boca y lo enciende. Esto sucede porque a un nivel muy oculto y emocional esto esta conectado con todo aquello que en ese momento siente que le hace falta.

Lo mismo sucede con las drogas y el alcohol. Estas conductas siempre están asociadas de manera inconsciente, a estados emocionales agradables y poderosos. Piensa en un joven con una muy baja auto estima y problemas graves de inseguridad, de pronto en una fiesta con sus amigos prueba por primera vez alguna de esas sustancias, las cuales afectarán las drogas naturales que se producen en su cerebro (neuroconductores), de pronto la magia ocurre, comienza a experimentar una gran seguridad, libertad y placer, inmediatamente hace una relación entre su maravillosa experiencia interna y esa sustancia, por lo cual el próximo fin de semana, si no existiera una fiesta, él la inventaría ya que quiere volver a experimentar la misma agradable sensación. Y así es como poco a poco sin darse cuenta va ingiriendo cada vez más esa sustancia, de pronto la porción inicial ya no es suficiente, así es que la dosis va aumentando. El individuo sin notarlo va cayendo en un poderoso círculo vicioso, los años van pasando a gran velocidad, hasta que una cierta mañana despierta en su cama, desconcertado ya que no se acuerda de cómo llego hasta ahí, afuera de su habitación escucha las voces de su esposa y sus hijos, paso siguiente recuerda que el día anterior le pagaron en su trabajo, de un salto llega hasta el lugar donde dejo su cartera , la abre y descubre que no hay ni un solo peso, se gastó todo en su adicción; entonces quisiera desaparecer de la faz de la tierra, ¿Con qué cara sale y les dice a sus seres amados que se gasto todo y que no hay nada de dinero para comer?, la culpa lo está acabando, es tanta y tan insoportable, que en esa situación lo único que lo podrá ayudad a sentirse un poco mejor es la sustancia a la que es adicto. Terrible paradoja. “Lo que por un lado me da vida por otro lado me está matando”.

Existen grupos especializados en ayudar al adicto a dejar la sustancia a la cual se encuentra encadenado, como es el caso de “Alcohólicos Anónimos”. Un movimiento internacional, con presencia por todo el mundo, instituido en 1935 y que ha podido ayudar a cientos de miles de personas a dejar de beber alcohol.

En mis 23 años como Psicoterapeuta, con una especialidad en el tratamiento de compulsiones y adicciones, he tenido la oportunidad de vivir un gran número de experiencias con personas adictas. Y algo que tengo totalmente claro es que para dejar una adicción, el individuo tiene que estar absolutamente convencido de que quiere salir de esta, de nada sirve que toda la familia tenga el poderoso deseo y que lleven al adicto a un grupo o terapia si él no está totalmente convencido.

Algunos individuos hacen intelectualmente planes acerca del proceso para dejar la sustancia, pensando en ir reduciendo poco a poco la cantidad consumida hasta dejarla, pero la triste realidad es que esto no funciona.

Una herramienta poderosa herramienta que nos permite liberar a las personas de sus adicciones, es la Hipnosis Clínica, ya que con esta podemos ayudar al individuo a conectarse con los recursos emocionales necesarios, nos permite encontrar la intención positiva oculta atrás de mantener la conducta adictiva, así como a encontrar y conectar con poderosas opciones mejores y mas sanas.

Vivir sano, feliz y libre de adicciones es Posible.

Armando Franco