¡Comparte en tus redes!

Esperanza, el mal que se quedó en la caja

Fabio ValdésHace poco tuve una sesión muy linda con uno de mis pacientes, y viene totalmente al caso con el tema de esta semana porque precisamente se trata del lado B de la esperanza, en esta sesión abordábamos que por más que trabajaba y se reacomodaba lo único que se mantenía fuera de foco y desacomodado era una ex novia con la que creció y aprendió mucho pero por otro lado también le sufrió bastante.

Lo interesante es que conforme se fue desarrollando la sesión descubrimos que lo que pasaba no era que no pudiera soltarla a ella, sino que junto con soltarla a ella se iba la esperanza de encontrar una pareja que lo llenara por completo provocando que todo estuviera bien, y entonces así él se podría sentir acompañado, visto y amado, por lo que no necesitaría otra cosa en el mundo.

La esperanza vista desde esta perspectiva puede ser bastante tóxica para la personas que la tienen, porque nos pone en una situación en la que esperamos que mágicamente algo solucione el problema y todo salga maravillosamente bien sólo porque sí; apela a una parte infantil de nosotros que creía en los reyes magos y pensaba que el ratón de los dientes era real.

Esta esperanza que apela a una sensación de bienestar sin hacer nada puede estar depositada en cualquier lado, una pareja, un negocio, una imagen de a dónde quieres llegar a cierta edad, etc.

Esta es la parte de la que no nos contaron cuando Pandora abrió esa mítica caja y saco todos los males, ya que el único mal que dejo dentro de nosotros es esta esperanza ilógica de que sólo necesitamos una cosa para salvarnos de todo.

Si esto ya está pareciendo muy revuelto déjenme ponerles un ejemplo concreto para que vean a lo que me refiero.

Todos nosotros crecimos con el mito de que el amor lo puede con todo, y es lo único que necesitamos para ser felices, en muchos sentidos por eso nos la pasamos buscando una pareja que llene todos esos huecos y nos ayude a sentirnos de forma distinta en el mundo. Entonces muchos de nosotros vamos caminando por el mundo con nuestra vida en las manos y viendo posibles parejas, cuando una nos gusta, le mostramos nuestra vida y le preguntamos “¿Te encargas de ella?”. Vean la seducción de esa idea, una persona que se encargue de que sea feliz o de que este triste, una persona que nos mantenga de buen humor y nos saque a relucir lo mejor de nosotros, y lo mejor de todo, SIN TENER QUE HACERLO NOSOTROS. Por supuesto, la mayoría de las veces cuando vamos por la vida haciendo esto podemos toparnos personas que amorosamente lo van a intentar sin lograrlo, o   personas que van a correr despavoridas pensando “qué intenso”.

Aquí es importante empezar a notar esta falsa esperanza para poder hacernos cargo de obtener lo que queremos para nosotros en vez de esperar a que mágicamente se solucione.

Te daré algunos tips para esto:

1.- ¿Sientes que hay algo que falta en tu vida y que si lo tuvieras entonces vivirías feliz y no necesitarías nada? De ser así, probablemente es ahí donde radica tu esperanza. Felicidades, has dado el primer paso que es darte cuenta de que es absurdo pensar que sólo una cosa hará que todo cambie en tu vida.

2.- Nota cuánta atención le pones a ciertas áreas de tu vida: pareja, trabajo, amigos, metas, sueños, etc. A la que le pongas más atención, visualízate en tu estado ideal, solo en esa área de tu vida. ¿Sientes que entonces todo va a estar bien si lo logras? Has encontrado algo donde depositas esta esperanza.

Una vez localizado donde pones esta esperanza ilógica, es importante que veas qué necesitas hacer para dejarla atrás, puede ser hablar con muchas personas, hacer un ritual para rendirte, o quizás buscar ayuda profesional para solucionar esto y así poder hacerte cargo de esas áreas de tu vida que, desgraciadamente, no se van a solucionar mágicamente.

Una de las razones por las que no soltamos la esperanza es porque nos va a doler hacerlo y muchas veces sentimos que el dolor en el área emocional es negociable.

Pero de eso hablaremos en otra ocasión.

Un abrazo a todos.

Fabio Valdés Farrugia.

Fabio Valdés Farrugia