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¿Existe el síndrome de fatiga crónica?

Dr. Edilberto Peña de LeónYa desde tener un nombre así, cualquiera podría dudar de su existencia… pero el síndrome de fatiga crónica si existe. Así de categórico, y como las cosas organizadas en medicina, ya está reconocido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Tiene un nombre mucho más técnico, pero muy difícil de recordar: encefalomielitis miálgica. Se caracteriza por presentar una fatiga profunda que no mejora con el descanso y que incluso empeora con períodos de actividad física o mental. Esta fatiga suele ir acompañada de dolores musculares inespecíficos, insomnio, debilidad y alteraciones intelectuales (falta de atención, concentración y memoria). La fatiga llega a presentar dos características importantes:

  • Después de un esfuerzo físico llega uno a tardar más de 24 horas para reponerse.
  • Esta situación de fatiga permanece siendo predominante por más de 6 meses.

No es raro también que los pacientes tengan dolores articulares, inclusive que se presentan rojas y calientes, como si fuera una infección; además de ganglios inflamados y dolor de garganta sin explicación.

Se presenta más frecuentemente en mujeres después de los 40 años de edad y lo más raro de todo es que todavía no se cuenta con una causa clara de lo que produce esta enfermedad. Se llega a postular que es una consecuencia de un tipo de depresión atípica y no bien tratada, así como ciertas infecciones virales difíciles de diagnosticar y hasta como consecuencia de episodios largos de estrés crónico.

Así como todavía no se encuentra una causa, así de complicado es encontrar un tratamiento adecuado. Lo recomendable es:

  • Evaluar el uso de antidepresivos.
  • Usar educación y medicamentos que mejoren la calidad del sueño.
  • Analgésicos que mejoren y permitan estar al paciente sin dolor.
  • Terapia cognitivo conductual para regresar a realizar las actividades cotidianas de forma lenta y progresiva.
  • Pero sobre todo entender que la mejoría será con muchas pausas, muy poco a poco y acompañar al paciente para que no se desespere.

Dr. Edilberto Peña De León

Edilberto Peña