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¿Existe el trastorno por déficit de atención en los adultos?

Edilberto Peña de LeónEsta es una duda que no sólo la tienen los pacientes y el público en general, sino que ha sido motivo de estudio de la psiquiatría de finales de los 90´s y principios de los 2000´s para saber si de verdad era una enfermedad reconocida, que necesita diagnosticarse mejor y con un requerimiento de guías formales de manejo. Es a partir de los estudios del Dr. Joseph Biederman, psiquiatra infantil, que se cuestionó que pasaba con los niños que padecían de esta enfermedad y que presentaban cualquiera de los siguientes dos caminos: el primer escenario, los niños que nunca recibían manejo de terapia o farmacológico; y el segundo, los niños que si recibieron tratamiento, pero que nunca respondieron de la mejor manera al mismo. Inició por vigilar cual era la frecuencia de este padecimiento en los adolescentes y descubrió que hablábamos de un 5.29%. Pero al momento de aplicar estos criterios de diagnóstico en los adultos resultó que el 4.4% de los adultos de Estados Unidos cumplían con todo el cuadro de un déficit de atención. La interrogante siguiente era muy lógica: ¿Los adultos con déficit de atención serían los niños o adolescentes que no lograron curarse en aquella etapa de la vida? Los resultados fueron sorprendentes: resultó que sólo el 30% de los adultos que padecían déficit de atención eran “remanentes” de una edad anterior… con lo cual la gran mayoría, más de 2/3 partes de estos 4.4% eran personas que lo comenzaban a presentar ya después de los 18 años de edad. Este es el punto de interés relevante en la investigación actual en este campo: ¿Qué le pasa al cerebro de estas personas que de repente en su edad madura inician con marcada distractibilidad, olvidos frecuentes, pierden las cosas, no llegan a sus citas, cometen frecuentes errores, y en caso extremo, dejan a los niños en el supermercado?

La respuesta más acertada hasta el momento… NO SE SABE.

Lo que si sabemos ahora es que tener el TDA del adulto (por sus siglas) tienen:

  • Tienen mayor índice de divorcios, cambios de carrera y fracasos académicos que el resto de las personas.
  • Cuentan con tasas incrementadas de accidentes viales, episodios depresivos y de ansiedad.
  • Mejoran increíblemente con el tratamiento farmacológico adecuado, por cierto cada vez se sabe más de que esquemas de medicamentos dan los mejores resultados en particular para los adultos.
  • Aún no sabemos cual es el tiempo indicado de manejo para estos pacientes, lo más acertado es decir que es por tiempo indefinido, hay sujetos que después de algunos meses suspenden el tratamiento y permanecen con mejoría, pero hay otros que lo requieren por mucho tiempo.
  • La calidad de vida es impresionante mejor cuando se logran controlar las molestias de este padecimiento.

En conclusión, si lo sospechan vayan con quien sea el adecuado para diagnosticarlos o descartarlos (su profesional de confianza experto en salud mental) y no se nieguen a recibir tratamiento, la experiencia de mejoría les confirmará que tomaron la mejor decisión.

Edilberto Peña