Filofobia o miedo irracional al amor

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¿Eres de esas personas que siempre andan en busca del amor? ¿O más bien eres de las que huyen de las relaciones y el romance? Si te encuentras en el segundo grupo, podrías tener un caso clásico de miedo al compromiso o haber desarrollado una condición más compleja conocida como filofobia.

Aunque parezca raro para la mayoría de la gente, existen personas que tienen un miedo enfermizo e irracional al amor. Las ideas de enamorarse y establecer relaciones personales fuertes les producen altos niveles de estrés físico y emocional.

Estos individuos se conocen como filofóbicos y suelen aislarse socialmente, para no tener que relacionarse con compañeros de trabajo, amigos, vecinos y hasta familiares.

Quienes padecen filofobia suelen sentirse incómodos antes la presencia de alguna persona por la que se sienten atraídos física y emocionalmente. En la mayoría de los casos presentan sudores, latidos irregulares del corazón, falta de aire, desórdenes gastrointestinales y hasta ataques de pánico.

Debido a este miedo irracional, los filofóbicos tienden a establecer relaciones sin compromiso o a encapricharse con amores inalcanzables, así no tienen que enfrentar su problema con la intimidad. De igual manera, estas personas hablan poco de sí mismas y evitan mostrarse como son, por lo que ponen una barrera para no sentirse vulnerables.

Para los psicólogos y psiquiátras, la filofobia sólo esconde un intenso miedo a ser rechazado o a volver a ser lastimado, tras no haber superado el fracaso de una relación en el pasado.

Si te encuentras en esta situación, o sabes de alguien que pudiera tener filofobia, te recomendamos que busques la ayuda de un especialista. El podrá determinar cuál es la mejor terapia para atender este trastorno de ansiedad.

Dependiendo de tu condición, podrías intentar con la terapia cognitivo-conductual, que te ayudará a reconocer y entender el proceso que te llevó a sentir ese miedo al amor, para después implementar técnicas que detengan el proceso mental destructivo y reemplazarlo por uno constructivo.

Para otras personas resulta más útil la terapia de desensibilización afectiva, en la que los exponen con el objeto o situación que les causa la fobia, en este caso serían las relaciones amorosas, hasta lograr que se desensibilicen.

Si crees que ninguna de estas opciones es para ti, puedes recurrir a la hipnoterapia o a la programación neurolingüística. Eso sí, asegúrate de tener la asesoría de un profesional calificado, pues en algunos casos se requiere tratamiento farmacológico.