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Cómo fomentar la creatividad en tu equipo de trabajo

Pamela JeanCuando eres líder de un equipo, hay veces en las que es necesario propiciar un escenario en donde tus colaboradores puedan sentirse más relajados y en confianza con la finalidad de aprovechar su lado creativo para encontrar la solución a un problema, hacer una lluvia de ideas, planear una estrategia, idear un nuevo producto, etc.

Está comprobado que cuando la serotonina -hormona de la felicidad- ronda nuestro cuerpo, nos sentimos más relajados y a gusto. A su vez, una mente relajada y feliz, abre las puertas a la creatividad y la habilidad para solucionar problemas. No es casualidad (al menos a mí me pasa muy seguido), que cuando estamos de vacaciones, relajados, pensando en la inmortalidad del cangrejo, de pronto se nos ocurren unas ideas maravillosas. ¿Te ha pasado? En cambio cuando estás abrumado con tu rutina diaria, preocupado y estresado, produces una hormona que se llama cortisol, la cual no te permite pensar claramente ni tomar decisiones tan inteligentes y asertivas.

De hecho, en muchas agencias de publicidad y empresas estadounidenses, hay un cuarto llamado “The Thinking Room”, es decir, “Cuarto Para Pensar”. En ese cuarto hay pizarrones, hojas, gises y plumones de colores, colchones en el piso para que puedas sentarte de manera más cómoda rompiendo con el protocolo de la oficina, música clásica -pues se ha comprobado que ayuda a pensar, ya que estimula ciertas zonas del cerebro que favorecen a la concentración-, incluso hasta incienso o aromaterapia. La gente entra ahí a desconectarse por unos minutos u horas de la rutina y los distractores, y conectarse con su lado creativo.

Pero bueno, independientemente de que quieras poner un Cuarto Para Pensar en tu oficina, hay cinco cosas que puedes empezar a hacer en aquellas reuniones creativas con tu equipo de trabajo:

  1. Hazlo en un lugar neutral. Quizás fuera de la oficina. Si es posible rentar un salón en algún hotel o restaurante en donde puedan tener privacidad y no haya ruido, sería excelente por varias razones. En primer lugar, no existirá una asociación hacia el lugar que los predisponga a sentirse o pensar de determinada manera. En segundo lugar, nadie ajeno a la reunión entrará a distraerlos con algún pendiente de trabajo o alguna “urgencia” (que normalmente pueden esperar). En tercer lugar, un cambio de ambiente siempre es favorecedor para los procesos creativos.
  2. Cuida el montaje del lugar. Por lo general, las mesas redondas ayudan a crear una percepción de igualdad de jerarquías, lo cual desinhibe a los participantes. No te preocupes, tu postura como jefe no se verá afectada con este ejercicio, ya que el objetivo de esta reunión es precisamente que no se sientan juzgados o calificados por ti.
  3. En ese mismo sentido, ten cuidado con tus reacciones al escuchar. Si descalificas las ideas de quienes las exponen, ya sea con tus gestos o con palabras, la gente dejará de compartirte su forma de pensar. Limítate a escuchar y hacer preguntas. Espera al final para exponer tu punto de vista o postura. Escucha activamente a quienes hablan, eso quiere decir que involucres toda tu atención: míralos (no veas tu computadora o celular), toma nota si algo te parece especialmente relevante y pon al lado el nombre de quien lo dijo para que puedas retomar dándole su crédito, cuando expongas tu punto de vista. Asiente con la cabeza si escuchas algo valioso pues eso le dará confianza para profundizar en su idea.
  4. Dales tiempo. Llega un poquito tarde, dales oportunidad de platicar entre ellos por unos cuantos minutos sobre cosas sin importancia, que se rían, que “cotorreen”, así se fortalecerá el vínculo y la conexión entre ellos, lo cual afectará más adelante lo cómodos que se sientan para exponer su percepción de las cosas. También tú relájate, no te pongas demasiado serio, no confundas seriedad con formalidad, un poco de humor y una sonrisa, generan apertura.
  5. Procura un espacio. Cuida que el lugar esté bien iluminado, pero evita un exceso de luz blanca que los haga sentir demasiado observados, como ratones de laboratorio. Esa típica luz que te hace sentir que estás adentro de un refrigerador. Seguramente la ubicas.
  6. Ocupa bien el tiempo. Dejen los celulares afuera y haz descansos cada hora y media para que puedan revisar pendientes, ir al baño o cubrir alguna necesidad.
  7. Establece un código de vestimenta Casual de Negocios, deja de lado los trajes sastre y los colores muy oscuros. Un pantalón de vestir (seas hombre o mujer) y una camisa de algún color claro, son suficientes.

Recuerda que antes de reunir a tu equipo, debes hacerte una pregunta: ¿Qué quiero lograr y obtener de ellos con esta reunión? A partir de ahí, toma decisiones inteligentes y eficaces en torno al lugar, la hora del día, vestimenta y demás aspectos relacionados con la forma. Porque como bien decía Don Jesús Reyes Heroles, forma es fondo.

Pamela Jean Zetina