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Guardar silencio te puede salvar el pellejo

En ocasiones el silencio resulta incómodo, pero a veces quedarse callado puede ser una estupenda técnica que te ayudará a evitar problemas. Algunos jefes piensan que deben hablar sin parar, dejando pocas oportunidades a sus subordinados para emitir sus opiniones, lo que no saben es que al hacerlo se perjudican a sí mismos y al desempeño del equipo, hay menos comunicación y los empleados generan poca confianza.

SABIDURÍA QUE AYUDA: ¿Las pausas silenciosas son saludables? ¡Por supuesto que sí! Un ser humano puede vivir toda su vida sin escuchar sonidos, tal es el caso de los sordos. Sin embargo, la ciencia ha descubierto que cualquiera podría entrar en shock y morir de desesperación si fuese sometido a un ruido constante sin interrupciones.

Guardar silencio te puede salvar el pellejo

Guardar silencio te puede salvar el pellejo

Los segundos de silencio son usados estratégicamente por conferencistas, profesores, líderes y hasta cineastas. En las películas el silencio atrapada al espectador, sobre todo en las escenas de suspenso. Las grandes obras musicales tienen una gran combinación de sonidos y momentos de silencio, los músicos leen en el pentagrama indicaciones que les dicen cuándo deben guardar silencio.

¿Qué tiene que ver el silencio en la oficina? Te ganarás la lotería cuando aprendas a dominar tus silencios, es decir, conocer el momento exacto que necesitas para hablar y saber cuándo es una oportunidad abstenerte de hacerlo. De vez en cuando es bueno quedarte callado o reflexionar si tus palabras te van a comprometer o a meter en problemas. Al guardar silencio tu cerebro tiene tiempo para razonar sobre qué harás, la decisión que tomarás, a dónde te vas a dirigir y qué argumentos darás. No es necesario que des una respuesta inmediata a tu jefe en el trabajo, quedarte callado unos segundos no es sinónimo de rebeldía, es más bien sinónimo de prudencia y de inteligencia para ofrecer mejores soluciones.

Hablar o responder impulsivamente te puede llevar a cometer errores o a comprometerte en responsabilidades que te pueden dificultar la vida en la oficina. ¡Hablar sin pensar! Cuando te des cuenta habrás dañado a alguien, habrás metido la pata o te habrás echado más carga de trabajo.

¿Guardas silencio de vez en cuando para pensar antes de hablar? Te ayudará a tener momentos de éxito.