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¿Hernias inguinales? ¡Cuidado!

Si creías que las hernias sólo podían ser abdominales o hiatales, estás por descubrir la triste realidad. Las ingles también pueden verse afectadas, y en el caso de los hombres, el malestar puede correr hasta el escroto. ¡Horrible!, ¿cierto?

De entrada, debes saber que las hernias inguinales se forman cuando las vísceras abdominales se extienden y salen por algún agujero en la pared abdominal, lo cual obviamente causa un dolor terrible y, si no se atiende, puede ocasionar un infarto en la zona.

Aunque este tipo de hernias suelen presentarse cuando hay debilidad en la hay abdominal, existen otras  posibles causas:

  • Malformación congénita. Es la causa más común de las hernias durante la infancia. Se debe a que la pared muscular a la altura de la ingle no se formó correctamente, durante la gestación.
  • Aumento de la presión abdominal. Éste puede presentarse al hacer un esfuerzo, como un ejercicio físico extremo o por pequeños aumentos de presión repetidos (que ocurren frecuentemente en enfermos con EPOC y asma), sin olvidar el despreciable estreñimiento, el embarazo y tener sobrepeso.
  • Debilidad de la pared abdominal. No existe una razón específica, pero se ha detectado que algunas personas tienen menor tono muscular en el triángulo de Hesselbach (músculo recto anterior y el ligamiento inguinal), que es por donde se escapan las vísceras y forman la hernia.

 

La hernia puede extenderse hasta el escroto y causar mayor dolor del que puedas imaginar.

La hernia puede extenderse hasta el escroto y causar mayor dolor del que puedas imaginar.

 

La peor parte es que existen dos tipos de hernias inguinales:

  • Indirecta. Es la más frecuente, sobre todo en los hombres, pues tienen demasiado grande el orificio inguinal por el que pasan los vasos sanguíneos del testículo y el conducto seminal. El tamaño de este agujero basta para que las vísceras pasen y se extiendan hasta el escroto, formando ahí la hernia.
  • Directa. Se limita a aparecer en la ingle, pero puede debilitar los músculos de la pierna. Este tipo de hernias se rasgan fácilmente, por lo que debes tener mucho cuidado.

¿Y cómo sabes si esto es lo que tienes? Fuera del dolor, no hay señales que te alerten; así que el síntoma más obvio es la aparición de un bulto en la zona, el cual tiende a aumentar de tamaño cuando toses o haces pequeños esfuerzos.

¡Ojo! Aunque muchas personas suelen empujar el bulto con la mano, para que las vísceras regresen a su lugar, es muy importante que dejes que sea un médico el que decida cuál es el mejor tratamiento. Si insistes en “desaparecer” la bola, podrías lastimarte.

Al igual que con otras hernias, las inguinales sólo pueden removerse con cirugía, así que hazte a la idea de que te van a meter cuchillito... ¡ahí! Y no, no puedes esperar a que desaparezcan solas, pues podrían estrangularse ocasionando sangrado y un infarto.

Es mejor la cirugía, ¿no?

 

¿Sabes qué es una hernia hiatal? Aquí te decimos qué es.