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Ideas para superar la timidez

P_JEAN_NuevaLa timidez es producto de la ansiedad a lo desconocido, inseguridad por el “qué dirán” pero llevado a niveles estresantes en donde colocamos la opinión de otros por encima de la propia, es incluso sentir flojera o fatiga por hacer el esfuerzo de interactuar con otros. Todo esto es la timidez. Entonces, ¿cómo erradicar esa ansiedad?

Primero que nada, me gustaría que identificaras de dónde proviene tu timidez:

Opción A: Crees que es parte de tu personalidad, que así les viniste a tus papás. Si este es tu caso, es muy probable que alguna persona de tu familia o tu círculo cercano que representaba para ti una figura de autoridad, te haya etiquetado después de un par de comportamientos tuyos, diciéndote que eras tímido (pudo haber sido directamente o de manera indirecta, quizá escuchaste a alguien describiéndote así), y bueno, le compraste la idea, te la creíste y adoptaste ese personaje que has estado interpretando una y otra vez con maestría. ¡El Oscar te deberían de dar!

Quizá tienes un hermano muy extrovertido que siempre acapara la conversación y es el centro de atención, así que tú decidiste destacar y ganarte la aceptación de tus seres queridos por otras cosas, normalmente relacionadas con comportamientos opuestos a la conducta sociable del extrovertido: ser muy culto, leer mucho, ser una gran matemático, armar rompecabezas, tocar un instrumento, etc. Ni modo, a ti te tocó ser el “introvertido”. ¿Es tu caso?

 

Opción B: Todos en tu familia (o casi todos) ¡son así! Tímidos, reservados e introvertidos… Así que eso es lo que aprendiste a ser y hacer. El ser humano aprende por imitación y, si tu única referencia de comportamiento ha sido actuar de esta forma, sería muy raro que tuvieras una personalidad completamente distinta a la de los otros ejemplares de tu especie. A menos de que hubiera llegado a tu vida, en algún momento, alguien que te inspirara y te enseñara una nueva manera de hacer la cosas.

Opción C: Proviene de una profunda inseguridad. Desconfías de tu capacidad, de tu habilidad y de ser merecedor de la aprobación y cariño de otros. En pocas palabras, tu autoestima es baja y debes trabajar en ella de con la ayuda de un especialista. Este es el único tipo de timidez que sí requiere (preferentemente) de una terapia, para que no acabes cayendo en relaciones codependientes, adicciones o depresión. ¡Pero hay una luz al final del camino, así que busca apoyo y anímate a reconstruir tu seguridad!

Ahora sí, vámonos con problemas recurrentes que me ha planteado la gente y exploremos sus soluciones:

PROBLEMA:

Me pongo demasiado nervioso al tener que hacer cosas nuevas, ir a sitios desconocidos o conocer gente distinta.

SOLUCIONES:

1-. ¡Oblígate! Y hazlo sabiendo que en un inicio no lo disfrutarás tanto como lo haría alguien que no es tímido, pero eventualmente te descubrirás a ti mismo, como diríamos en México: “flojito y cooperando”. Es decir, acabarás bailando al son que la música de la situación te toque, y disfrutarás cada movimiento y cada acorde pues, eventualmente, la situación dejará de ser desconocida y entonces dejarás de sentir ansiedad y nerviosismo. Cuando hagas esto repetidas veces, habrá un punto en el que perderás ese miedo pues tu mente sabrá que “las cosas acaban saliendo bien”.

2-. Aprende a confiar en tu capacidad planteándote retos y demostrándote a ti mismo lo hábil que eres para adaptarte y llevarlos a buen fin. Piensa en ello como un juego.

PROBLEMA:

Siento que me juzgan, me estreso constantemente por el qué dirán.

SOLUCIONES:

1-. El estrés es producto de una sustancia llamada cortisol. Cuando tenemos niveles altos de cortisol en el cuerpo entonces nos sentimos estresados. Dicho cortisol aparece en el cuerpo junto con la adrenalina cuando vivimos una situación de riesgo en la que hay que estar muy alertas (es decir, por factores externos), pero también funciona a la inversa, esto quiere decir que generamos cortisol cuando, por una falsa creencia, nos auto-estresamos constantemente (en este caso se trata de factores internos). Es el cuento de nunca acabar.

¿Cómo reduzco mis niveles de cortisol? En primer lugar, corrige tu lenguaje no verbal y actúa como si te sintieras en control y confiado. Con eso estarás enviando a tu mente señales de que “todo está bajo control” y que te sientes seguro de ti mismo (aunque sea al principio una mentira), entonces tu mente se relajará y dejará de producir esta sustancia en exceso.

2-. Checa estos tips que te ayudarán en este caso específico: 3 tips para convertirte en la persona más segura del mundo: http://ideasqueayudan.com/3-trucos-para-convertirte-en-la-persona-mas-segura-del-mundo/

PROBLEMA:

Me da flojera interactuar, prefiero ser un mueble… perdón, un observador nada más. ¡Ups! 

Aquí hay de dos:

  1. Te sientes cómodo siendo así, te gusta escuchar y disfrutas observar. Eres de un temperamento más bien analítico. Este comportamiento no representa para ti una limitante y te gusta ser así.
  2. Hay ciertas cosas que valoras de esta conducta pues te han traído beneficios y ganancias secundarias, sin embargo te gustaría explorar la posibilidad de sentirte también cómodo participando e interactuando. Pues en ese caso, capitaliza tu gran habilidad para escuchar siendo un excelente terapeuta, asesor o amigo; pero también integra a tu vida la habilidad de conectar con otras personas y ser, algunas veces, el protagonista de la historia. ¿Cómo? Ahí te va…

SOLUCIÓN:

Una vez más ¡oblígate! Cuando empieces a platicar con esa persona comenzarás a generar en tu interior adrenalina, y ese bioquímico será el causante de que dejes de sentir fatiga y empieces a disfrutarlo y a sentirte muy emocionado. Simplemente oblígate a dar el primer paso, al rato ni quien te calle. Habla de lo que te apasiona y conecta con las emociones de los demás permitiéndote empatizar y sentir lo que ellos sienten.

PROBLEMA:

No me siento preparado en ese tema como para generar argumentos valiosos al participar. Me siento inseguro de mis habilidades y conocimientos.

SOLUCIONES:

Si tu timidez es producto de la falta de preparación, entonces hay algo que tienes que hacer antes de llevar a cabo los pasos anteriores (o durante, pero es importantísimo): PREPÁRATE. En todos los sentidos. Toma cursos, sigue construyendo y permitiendo la evolución y mejoramiento de tu ser, lee y practica, vuélvete el mejor en tu rango o mejor ponte a hacer otra cosa, haz algo que te apasione, sé el mejor en algo; es decir, sé sincero contigo mismo y ponte las pilas. Verás que el hacer esto te hará sentir mucho más seguro y entonces será más fácil vencer la timidez.

PROBLEMA:

No me hago escuchar. Lo que digo es valioso, estoy seguro, pero la gente se distrae o me interrumpe constantemente. Siento que no soy interesante y que mis comentarios no tienen importancia para los demás.

SOLUCIONES:

Vuélvete entretenido e interesante.

1-. Utiliza tu lenguaje no verbal para apoyar al verbal y expresarte de manera más elocuente: habla con tus manos, gesticula, ilustra con tu cuerpo lo que dices con tus palabras, modula tu voz haciendo cambios en el volumen, tonalidad, velocidad y pausas.

2-. Cuenta historias, anécdotas, y hazlo proyectando tus emociones. Permítele a la gente transportarse al lugar y momento en donde estabas contando detalles de lo que veías, olías, sentías, escuchabas… No se trata de repetir tus vivencias, sino de revivirlas junto con tus interlocutores.

En este par de artículos encontrarás otras formas de volverte un conversador hábil y carismático:

Conviértete en un conversador extraordinario.

Los 7 hábitos del conversador carismático.

A practicar chat@, recuerda que la mejor manera de cambiar una conducta limitante, es adoptar otra conducta que sí nos convenga y nos ayude a lograr nuestros objetivos. ¡Aprovecha que el cerebro es moldeable! Es nada más cuestión de práctica y consistencia.

Hasta el próximo viernes. ¡Ah! Sígueme en mis redes sociales, no te hagas guaje:

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Pamela Jean Zetina