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La imprenta, puerta al mundo del conocimiento

A todos aquellos que amamos la lectura nos resulta imposible pensar en un mundo sin libros, en una realidad en la que no pudiéramos viajar a otros universos y vivir miles de aventuras sin tener que movernos de la comodidad de nuestras casas; una realidad en la que no existieran los libros. ¡Sería horrible!

Si tuviéramos que agradecerle a alguien que no tengamos que lidiar con esa pesadilla sería a Johannes Gutenberg, inventor de la imprenta de tipos móviles.

Es cierto que, en la antigüedad, las culturas romana y china desarrollaron sus propios sistemas para difundir el conocimiento; sin embargo, fue hasta 1450, cuando el empresario alemán tuvo la idea de diseñar un aparato que le permitiera reproducir un texto varias veces y en poco tiempo.

Por si no lo sabes, antes de que se inventara la imprenta, las copias de los libros se hacían a mano. La mayoría de ellas eran hechas por monjes y frailes que se dedicaban exclusivamente a esa tarea. Dado que estos ejemplares se hacían bajo encargo del clero, nobles o reyes, cada copista (como se les llamaba a estos sujetos) le daba su sello personal con ilustraciones y letras mayúsculas muy estilizadas. Tal era el empeño que le ponían a su trabajo que tardaban hasta 10 años en hacer un libro.

Obviamente, el costo de estos ejemplares era tan alto que pocas eran las personas que podían tener un libro.

En ese contexto es que a Gutenberg se le ocurre elaborar moldes de madera para cada una de las letras del alfabeto, las cuales relleno después con plomo, creando así los primeros tipos móviles. Adicionalmente, utilizó una prensa para uvas como plancha de impresión, dejando huecos para las mayúsculas y las imágenes.

 

imprenta

La imprenta, puerta al mundo del conocimiento

 

Para llevar a cabo su proyecto, el inventor pidió un préstamo a Johann Frust, quien a la larga terminó invirtiendo más capital y convirtiéndose en el socio de Gutenberg; sin embargo, las cosas no resultaron como el empresario esperaba y jamás pudo cumplir su objetivo de imprimir 150 Biblias.

Quebrado y desilusionado por su fracaso, Gutenberg abandonó su inventó. No fue sino hasta muchos años después de su muerte que el mundo reconoció su trabajo.

Desde luego, la imprenta ha evolucionado desde aquel entonces y hoy en día se pueden hacer miles de copias de un mismo texto en pocos minutos. Sin embargo, no podemos olvidar que, la creatividad y tenacidad del alemán sentaron las bases para que el conocimiento llegara a todos los estratos sociales.

Lo veas por donde lo veas, el mundo no sería el mismo sin la imprenta.

 

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