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Cómo inculcar el valor de la lectura en los niños

Inculcar la lectura en un niñ@ es a veces una tarea difícil, más cuando la tecnología pareciera atravesarse en la transmisión de ese buenondismo cultural.

Tener pasiones alimenta la vida, pero sobretodo la imaginación, y con ella, los proyectos que a largo o mediano plazo una persona pueda desarrollar desde temprana edad.

Ejemplo de ello es Michelle Nkamankeng, una de las escritoras más jóvenes del mundo, quien con tan sólo 7 años de edad, ha publicado su primer libro “Waiting for the waves” (Esperando por las olas).

De origen sudafricano Michelle se declara como una niña humilde, que gusta de escribir y contar historias, además de alentar a otros niños a que alcancen sus sueños y los vivan.

Foto: Cortesía de Michelle Nkamankeng Fan Page.

Foto: Cortesía de Michelle Nkamankeng Fan Page.

Nkamankeng comenzó a leer cuando tenía entre 3 y 4 años y fue a los 5 que sus padres la llevaran a la playa, dando el paisaje perfecto para que la pequeña se inspirara y le diera vuelo a su imaginación escribiendo su primer libro, de los que sus padres no supieron sino hasta que ella lo terminó y se los mostró.

El libro cuenta la historia de una niña llamada Titi, que junto a su familia, vive lejos del litoral del que un buen día parten a la playa, donde Titi encuentra que le tiene miedo al mar y a sus olas. Afrontar el miedo se vuelve parte de una de las tareas más padres de su vida, convirtiéndola en la autora de un libro.

Previo a ello, sus padres detectaron esa pasión que tenía Michelle por la lectura, por lo que infundieron el amor hacia la lectura en la niña, llevándola a librerías, donde semanalmente le compraban libros que devoraba en pocos días.

Leer, más que una obligación es una pasión que se infunde, que se transmite de persona a persona; yo aún recuerdo los primeros libros que me regalaron, entre ellos cuentos ilustrados a la Walt Disney, el “Diario de Ana Frank”, “Corazón de Piedra Verde”, “Un hilito de Sangre” y “Un Mundo feliz”, de Aldoux Huxley, ninguno me fue impuesto como una obligación o como una cuota a cubrir para tener una gran lista de libros escaneados a ojo rápido.

Nada de eso.

La lectura me fue infundida a través de la pasión, cuando escuchaba a quien previamente había leído ese libro contarlo con emoción, abriendo los ojos como enormes platos, extendiendo los brazos, sonriendo como sello de que esa historia le había dejado un gran sabor de boca.

Y no es que empieces a manotear o a sonreír sin motivo para alentar a l@s niñ@s a leer, es quizá que tu primero sepas si tienes esa pasión y las ventajas que conlleva, que comiences a saborearlo y, si ya lo haces, transmitirlo con esa emoción que te da el saber de nuevas historias, mundos y maneras de pensar, chance hasta formas a un escritor en potencia al “pasar la buena onda”.

¿List@s para leer?

Antes de que te vayas, te compartimos la fan page de la pequeña Michelle Nkamankeng.

https://www.facebook.com/michellenkamankeng/

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