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La depresión en la felicidad postergada

Fabio ValdésTe despiertas sin ganas de ir a trabajar y de mala gana, atravesando el tráfico llegas a tu trabajo con tu jefe autoritario que solamente te dice las cosas que están mal. De por sí, no estás de buen humor porque el día anterior tuviste una discusión con tu pareja, ahora no recuerdas de qué se trataba, pero sí recuerdas la sensación de disconformidad y la lejanía que se ha creado con el tiempo. Tu único escape son Facebook, Candy Crush y una docena de donas de Krispy Cream; tu día pasa y te sientes aliviado. Al final, regresas a tu casa y solamente convives con tu pareja viendo Netflix y pidiendo comida para llevar, no quieren ni hablar de lo anterior por no hacer ruido, anhelas profundamente que tu vida sea estable para dejar de tener problemas, sin darte cuenta, que esa búsqueda de estabilidad hoy te ha llevado a ese repetir los días y repetir los problemas, según tu experiencia; no hay salida…

Todos anhelamos profundamente esa paz, lo malo es que la fórmula que nos han vendido para obtenerla -en realidad- nos provoca más problemas, ansiedad y situaciones incómodas y nos aleja de la paz.

Según la sociedad, encontrarás ese momento estable en algún punto en el futuro, en el que tendrás (Rellenar aquí con la creencia de cada familia) trabajo, esposa/o, hijos, una casa y una camioneta, todos los pasos anteriores a ese momento mágico en tu vida, no tienen importancia e incluso son pérdida de tiempo.

Ahora imagínate levantarte una mañana y mirarte al espejo, sabes que estás triste porque el día anterior tuviste una discusión con tu pareja, pero estabas demasiado enojado como para hablarlo de forma tranquila; vas a tu trabajo caminando o en bicicleta porque has descubierto que eso te ayuda a sentirte de buen humor y te libra del tráfico. Llegas al trabajo,- donde tu jefe está muy contento por tu trabajo -ya que se nota que lo haces con pasión y amor-, apoyas un poco a un par de personas que acaban de entrar, trabajas tu parte, como siempre es sumamente satisfactorio, sigues estando triste pero no te has detenido en tu trabajo, interactúas con las personas en Facebook e incluso ves algún que otro video de ted y youtube para ir mejorando el conocimiento en tu área de trabajo. Regresas a tu casa tranquilamente y te sientas a platicar con tu pareja del problema del día anterior, te sientes más cerca a ella y -aunque hay una parte donde sigues triste- porque te diste cuenta que la lastimaste sin querer, ahora puedes entender un poco más por qué se siente como se siente y eso te da paz y te acerca. Le cuentas cómo te fue en tu día, te cuenta el suyo y juntos se ponen a ver en netflix alguna serie que les guste, mientras se abrazan en el sillón o en la cama.

Todo aprendiendo a estar en el presente, viviendo tus emociones, aprendiendo a comunicarte y aceptándote imperfecto y tal cual eres. Ya sé, suena a slogan sacado de revista de optimistas locos, sin embargo la realidad es que todo esto es posible, haciendo algunos cambios en tu forma de mirar la vida.

  1. Aceptarte Imperfecto.
    Reconocer que eres un ser humano, único e irrepetible, como todos los demás, con defectos y equivocaciones. Nunca serás esa persona perfecta de pura luz, nunca serás ese ser divino que no tiene problemas, siempre habrá un nuevo desafío, una nueva parte de ti que trabajar. Sin embargo, cuando logramos aceptar todo esto sentimos paz, ya que nos quita la presión de intentar algo imposible de realizar. Obvio siempre estarás mejorando y creciendo, el chiste no es que asumas que eres imperfecto y te sientes en tu cama porque “ya nada vale la pena” sino al contrario, quitarte ese exceso de crítica y presión que lo único que hace es detenerte y no mirar las cosas desde un lugar más neutral en el cual, a pesar de que tienes cosas que mejorar, siempre querrás ser mejor persona y seguir creciendo.
  1. Aprender a ver que no hay gente “buena” ni “mala”, tampoco actos “buenos” o “malos”
    La simple existencia del “Bien” o el “mal” son puntos de vista de cada persona, pero más allá de eso, la gente no es mala porque quiera serlo, la mayoría de las veces es mala porque todos tenemos heridas y en el momento en el cual nos las tocan nos defendemos, igual a como lo hacemos cuando alguien toca una herida física. Estas heridas, si no nos hacemos cargo de ellas, provocan que lastimemos a la gente a nuestro alrededor (la mayoría de las veces, sin notarlo) Es por esto, que la siguiente ves que veas a alguien haciendo algo “malo”, pregúntate si algo que dijiste o hiciste, lo hizo sentirse lastimado.
  1. Abraza lo que sientes.
    Las emociones, sentimientos y estados que experimentas no son en vano, para algo sirven, para algo están ahí. Si los exploramos, podemos obtener respuestas que de otro modo serían imposibles de realizar. Estas emociones, cuando las vivimos, además tienen la curiosa cualidad de que quitan la ansiedad (algunos de ustedes la conocen como angustia), que es uno de los problemas más graves del siglo XX.

Si seguimos estos principios básicos, podremos alcanzar un nivel de vida más satisfactorio y al mismo tiempo aprender a divertirnos, conectar con la gente y comunicarnos.

Nosotros llevamos algunos años perfeccionándolos, pero siempre es maravilloso descubrir cosas nuevas.

¿A ti, cómo se te ha dado encontrar respuestas a la vida?

¿Tienes alguna idea que nos puedas aportar acerca de tu vida y cómo la vives?

¿Tienes alguna duda que quieras que respondamos?

Un abrazo a todos y nos leemos pronto.

 

Fabio Valdés